Clasificación

Clasificar es sencillamente representar el contenido de una obra mediante un signo o código de signos, generalmente numérico o alfanumérico, que simboliza una clase o categoría dentro de un sistema de clases y subclases.

Una clasificación bibliográfica divide el conocimiento humano -o una parte de él- en unas cuantas categorías y sirve para adscribir los documentos que integran nuestra biblioteca a alguna de esas categorías.

Como ya hemos mencionado, en las bibliotecas escolares y otras bibliotecas de acceso directo, los documentos se colocan en las estanterías ordenadas por materias, y para ello se utiliza la clasificación. El procedimiento lo veremos en el apartado dedicado a la signatura topográfica.

Existen distintos sistemas de clasificación; algunos, los llamados universales, abarcan todos los conocimientos; otros, los especiales sólo algún sector o campo de dichos conocimientos. Dentro de los sistemas universales, el que más trascendencia ha tenido a nivel mundial es la C.D.D. (Clasificación Decimal de Dewey), elaborada por un bibliotecario norteamericano a fines del siglo XIX. Esta clasificación bibliográfica, que aún se utiliza en algunas bibliotecas, sirvió de punto de partida para el sistema más extendido hoy día: la C.D.U. (Clasificación Decimal Universal).

Las características principales de la C.D.U. son:

  • Es un sistema universal, que comprende todos los ámbitos del conocimiento.
  • Es un sistema jerárquico tanto en su notación como en su estructura, que va de lo general a lo particular. Es un sistema de base decimal, donde los conocimientos se dividen en diez grupos que, a su vez, se dividen en otros diez, etc.
  • Usa notaciones de tipo numérico por lo que es comprensible en todo el mundo.

La C.D.U. divide el conocimiento humano en diez clases principales, cuyos contenidos son sumamente amplios:

  • 0 GENERALIDADES.
  • 1 FILOSOFÍA. 2 RELIGIÓN.
  • 3 CIENCIAS SOCIALES.
  • 4 PENDIENTE DE DESARROLLAR.
  • 5 CIENCIAS EXACTAS y NATURALES.
  • 6 CIENCIAS APLICADAS.
  • 7 ARTE. MÚSICA. DEPORTES.
  • 8 LINGÜÍSTICA. LITERATURA.
  • 9 GEOGRAFÍA. HISTORIA.

Cada clase principal (número de un dígito) se divide en diez subclases (números de dos dígitos), cada una de estas subclases en diez más, y así sucesivamente.

Esquema demostrativo de cómo cada clase principal es representada por un número de un dígito de 0 a 9 (0: obras generales, 1: Filosofía; 2: Religión; 3: Ciencias Sociales; 4: vacía; 5. Ciencias puras; 6: Ciencias aplicadas; 7: Arte; 8: Literatura y 9: Geografía e Historia); esta clase principal se divide en subclases representadas por dos dígitos (30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38 y 39) y luego cada una de estas se divide en nuevas subclases.

Basado en: LEFORT, G. Savoir se documenter. Paris: Les Éditions dórganisation, 1994.

 

Como consecuencia de la estructura decimal y jerárquica, resulta que un código o notación de dos números representa un concepto más específico que un código de un solo número; un código de tres números, otro nivel más específico aún, etc. Por ejemplo:
  • 6 Ciencias aplicadas.
  • 61 Medicina.
  • 616 Medicina clínica.
  • 616.3 Enfermedades de los órganos digestivos.
  • 616.31 Boca y cavidad bucal.

Los números principales de la CDU pueden complementarse con números auxiliares (Anexo 17) y combinarse utilizando diversos signos. En la biblioteca escolar su uso no es recomendable -salvo en casos excepcionales- porque dificultan la ordenación de los documentos y, por tanto, también su localización.

Adaptación de la CDU a la biblioteca escolar

La aplicación detallada de la CDU (Anexo 5) , o de cualquier otro sistema de clasificación, es una tarea compleja, la más especializada sin duda dentro del proceso técnico, y exige un nivel relativamente alto de preparación y destreza. Pero, para las necesidades de una biblioteca escolar, puede utilizarse una versión simplificada de la CDU, que resulte más accesible tanto al alumnado como al profesorado encargado de estas bibliotecas.

La simplificación propuesta consiste en limitar el uso del sistema hasta los dos primeros dígitos y, sólo en algunos casos, hasta los tres primeros. De esta manera, las necesidades de una biblioteca escolar quedarán cubiertas y el principio de aplicación del sistema clasificatorio, respetado. En cualquier caso, las subclases contempladas en la tabla propuesta tienen carácter orientativo y en ningún caso su uso es obligatorio: cada biblioteca debe seleccionar las subclases que necesite en función de sus fondos, siendo recomendable utilizar una subclase solamente cuando permita agrupar un número significativo de documentos; en otros casos es preferible utilizar el número correspondiente a la clase principal de la CDU de que se trate (que representa un tema más general).

Como consecuencia, al importar registros bibliográficos de otras bibliotecas, es necesario adaptar la clasificación a la tabla que se utilice en la biblioteca receptora. En el caso de que ésta sea una biblioteca escolar, hay que simplificar la notación de la CDU que traigan los registros reduciéndola a 1, 2 o 3 dígitos como máximo.

La utilización de una tabla simplificada debe complementarse con otras ayudas pedagógicas para que los/as alumnos/as aprendan a leer los números de la clasificación y puedan moverse de forma autónoma por la biblioteca. Sólo así se cumplirá el objetivo de facilitar a los lectores el libre acceso a los documentos.

Un método sencillo y eficaz para ayudar a entender la C.D.U. consiste en utilizar:

  • Palabras-clave

    Es conveniente asociar cada código o número de la C.D.U. (tanto los números principales como los que representan las subclases) a una palabra clave-adaptada al nivel de comprensión de los/as alumnos/as. Estas palabras acompañan al número en los rótulos de las estanterías y cualquier otro rótulo de información sobre la clasificación que haya en la biblioteca.

    Hay que tener presente que la propia tabla de la clasificación presenta, junto al número, una palabra o epígrafe simple que explica su contenido: por ejemplo, la palabra agricultura que acompaña al número 63. Estos epígrafes son palabras-clave pero no son siempre apropiados para los/as alumnos/as. Además de adaptarlos a su nivel de comprensión, puede confeccionarse con ellos un índice que remita a los códigos numéricos, para que alumnado y profesorado no tengan que aprendérselos de memoria.

  • Colores

    Los diez números principales de la clasificación se asocian con diez colores diferentes. Estos colores se utilizarán en las estanterías y en los libros que se coloquen en ellas. Por ejemplo: si la clase 6 -correspondiente a las ciencias aplicadas- se asocia con el color azul, éste debe aparecer en los rótulos y también, de una u otra forma, en los tejuelos de los libros.

  • Pictogramas

    Otra posibilidad consiste en asociar las subclases o números de dos-tres dígitos con dibujos sencillos o pictogramas alusivos al tema representado por el número. Por ejemplo, la subclase 63 -correspondiente a agricultura- se podría representar con un campo de espigas. Este dibujo podría aparecer también en el rótulo de la estantería y en los tejuelos de los libros.

    Gracias a estas ayudas pedagógicas, el alumnado comprende de manera progresiva el concepto de clasificación. Un desarrollo más pormenorizado del uso de estas herramientas se ofrece en el capítulo "Instalaciones": Señalización de la biblioteca.

La signatura topográfica

Es un signo formado por números, letras o imágenes, o por una combinación de ellos, que se pone en un libro y en su ficha o registro bibliográfico para indicar el lugar que ocupa en la biblioteca: de este modo, cuando se localiza en el catálogo la ficha de un documento que nos interesa, basta con tomar la signatura que figura en la ficha para localizar inmediatamente el documento en la estantería.

En el registro o ficha, la signatura suele aparecer en la parte superior izquierda o superior derecha; en el libro, la signatura se coloca en la parte inferior del lomo, sobre una etiqueta adhesiva llamada tejuelo. En documentos con otros formatos, el tejuelo puede pegarse en cualquier zona plana del envase que sea bien visible.

Esta imagen muestra las aprtes del libro: corte de cabeza (en la parte superior), canto o corte delantero (en el lateral), el lomo del libro (la parte forrada y donde se coloca el tejuelo), lomera (es la zona antes de llegar al lomo del libro), florón, entrenervio y ángulo (es la esquina superior derecha).

La elaboración de signaturas no es algo normalizado, y bien puede adaptarse al nivel de comprensión de los/as alumnos/as y a la señalización general de la biblioteca.

La adaptación que se realice de la C.D.U. tiene una incidencia directa en el aspecto de los tejuelos, que pueden incluir colores, pictogramas y, naturalmente, los números de la clasificación, en función de la edad para la que estén pensados. A continuación presentamos algunos ejemplos de tejuelos para niños/as de Educación Infantil y Primaria:

Ejemplos de tejuelos para niños de Infantil y Primaria, el los que hay dibujos y colores)

En centros de Educación Secundaria, en los que el alumnado tiene una mayor capacidad para comprender los principios del sistema de clasificación, las signaturas pueden elaborarse como en las bibliotecas públicas y en la mayoría de las bibliotecas de acceso directo ordenadas por la C.D.U. En este caso la signatura se compone de números y letras, según el esquema siguiente:

  • Código de clasificación del documento (número de la C.D.U., simplificado o adaptado en el caso de la biblioteca escolar).
  • Tres primeras letras del encabezamiento principal (es decir, del apellido del autor y, en su defecto, del título), en letras mayúsculas. Si se trata de una biografía, se toman las tres primeras letras del apellido del personaje biografiado.
  • Tres primeras letras del título, en letras minúsculas. Este elemento no es necesario en bibliotecas pequeñas, pero a veces conviene utilizarlo (al menos en las obras de creación literaria), porque permite ordenar alfabéticamente las obras de un autor.

Algunos ejemplos de tejuelos con signaturas construidas por este procedimiento son:

Ejemplos de tejuelos con signaturas

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La clase 4 se dedicó primero a la lingüística, pero en una reestructuración posterior quedó vacía (excepto en Cataluña que la siguen utilizando igual) Mientras se decide su contenido (en foros internacionales, pues la CDU es una norma implantada en todo el mundo), la clase 4 puede ser utilizada en cada biblioteca como más convenga. Por ejemplo, puede contener una sección local, es decir, un conjunto de documentos sobre temas diversos, pero referidos siempre al municipio o provincia dónde radique la biblioteca.