Unidad 3

Intervención educativa en el aula inclusiva

Si hay algo común a todas las aulas es que están llenas de estudiantes que son diferentes. Cada uno es único y tiene preferencias, intereses y dificultades. Es posible que en el aula haya estudiantes con necesidades especiales más particulares, derivadas de algún tipo de discapacidad, que determinan ciertas características en los aprendizajes y en la socialización, y que en un aula inclusiva tienen que ser atendidas. Esto puede realizarse a través de diferentes opciones organizativas y curriculares: estrategias organizativas, metodologías, agrupamiento, diferenciación, adaptación, individualización, recursos,.

Como se explica en la unidad 1, la inclusión hace referencia al aprendizaje y la participación de todos los estudiantes, especialmente el alumnado vulnerable de ser sujeto de exclusión, alumnos con n.e.e., o que encuentran barreras para poder aprender o participar en la escuela.

La Educación Inclusiva va más allá del aula y supone una reconceptualización de la cultura y las prácticas escolares para poder atender a la diversidad del alumnado. Para ello, es necesario diseñar procesos que garanticen la participación del alumnado en la cultura, en el currículo y en la vida de la escuela, comenzando desde dentro de las aulas

Objetivos de la unidad


• Comprender y analizar las implicaciones educativas que supone abordar la diversidad en el aula.

• Reflexionar e identificar las diferencias entre una intervención educativa orientada exclusivamente a la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales y una intervención educativa inclusiva dirigida a la participación de todos los alumnos en la vida del aula.

• Estructurar y organizar un aula inclusiva.

• Desarrollar cada uno de los componentes que integran el Currículo para Todos.

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Cuando se tiene el reto de lograr un aula inclusiva hay que empezar por reflexionar sobre cómo es nuestra aula, cómo son nuestros estudiantes y cómo enseñamos. No se trata de empezar de cero sino de innovar nuestra práctica para introducir aquellos elementos que garanticen o mejoren los aprendizajes de todos los estudiantes, lo que incluye alumnos con diferentes necesidades especiales. Por lo tanto, habrá que planificar la enseñanza para atender esta diversidad creando un ambiente y organizando el aula para permitir la participación y el aprendizaje, y diseñando un currículo para todos.

De la misma manera que no hay dos alumnos iguales, los maestros también son diferentes. En este proceso, para lograr que el aula sea inclusiva, cada uno parte de una situación, formación y experiencias, y no hay recetas para lograrlo. A continuación, se indican algunas pautas que diferentes autores (Wade, 2000; Stainback y Stainback, 1999, Tomlinson, 2000) proponen para lograr una enseñanza en la que tengan cabida diferentes alumnos, diferentes necesidades especiales: