El Nuevo Cine Alemán

A partir de 1962 surgió un intento de introducir en el cine alemán innovaciones con el Manifiesto de Oberhausen que pedía un cine libre de ataduras comerciales y convencionalismos. Será el llamado Nuevo Cine Alemán (1) que, al modo de la Nouvelle Vague, impulsó cambios en los métodos de producción y realización con actores no profesionales, sonido directo, escenas y diálogos improvisados, relatos fragmentados, etc...

El movimiento se inició en 1965 con No reconciliados (Nicht Versöhnt, 1965) de Jean-Marie Straub, basada en una novela de Heinrich Bóll y estalló en 1966 con las películas Una muchacha sin historia (Abschied von gestern) de Alexander Kluge, y El joven Törless (Der junge Törless), adaptación de la novela de Robert Musil, de Volker Schlöndorff. Éste siguió con películas como Vivir a cualquier precio (Mord und totscholag, 1967) y otra adaptación literaria, ésta vez de Günter Grass, El Tambor de hojalata (Die blechtrommel, 1979).

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Fotogramas de películas de Schlöndorff, Fassbinder, Wenders, Huillet, y Sanders-Brahms

Tras un momento de euforia inicial, las películas no logran distribución, lo que impulsó a algunos directores a crear sus distribuidoras independientes. Una parte de las obras recibieron financiación de la televisión. Aunque el movimiento seguía unas formas y un estilo, no se trató de un grupo unificado. Estos son algunos de sus directores más destacados:

  • Rainer Werner Fassbinder es autor de descarnados y conmovedores melodramas como El mercader de las cuatro estaciones (Händler der vier jahreszeiten, 1971), Todos nos llamamos Alí (Angst essen seele auf (2), 1974) y Fontane Effi Briest, 1974.
  • Werner Herzog brilló con Aguirre, la cólera de dios (Aguirre, der zorn Gottes, 1971) y El enigma de Gaspar Hauser (Jeder für sich und Gottgegen alle, 1974).
  • Win Wenders mostró su talento en El miedo del portero ante el penalty (Die angst des tormanns beim elfmeter, 1971), Alicia en las ciudades (Alice in den städten, 1973) y En el curso del tiempo (Im lauf der zeit, 1976) en la que se nota la influencia de Ozu o Godard, y con la que pretendía que el espectador aprenda a mirar. Tras hacer El amigo americano (Der amerikanische freund (3), 1977), Coppola le ofreció rodar en EE.UU. donde transcurrirá su cine posterior.

Otros directores eran muy experimentales y a pesar de tener obras de gran calado, permanecieron fuera de los circuítos comerciales como Wermer Schoeter, Hans-Jürgen Syberberg, Jean-Marie Straub y Danièle Huillet.

También fue importante el auge feminista de los 70, con una presencia relevante en festivales y salas de lo que se llamó "milagro alemán del cine femenino", con directoras significativas, como la citada Danièle Huillet, Jutta Bruckner o Helke Sander. Las que alcanzaron mator repercusión fueron Ulrike Ottinger, con Madame X (1977), y Orlando furioso (Freak Orlando, 1981), Margarethe Von Trotta, con El honor perdido de Katherina Blum (Die verlorene ehre der Katharina Blum, 1975), y Helma Sanders-Brahms, con Alemania, pálida madre (Deutschland, bleiche mutter (4) (1979).

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De película

Puedes acceder desde aquí al trailer de Aguirre y la cólera de dios de Herzog y El amigo americano de Wenders.