Estados Unidos

Tras la guerra, Estados Unidos se situó como primera potencia económica mundial y la situación de su industria cinematográfica era excelente. Sin embargo, algunos acontecimientos vendrían a desestabilizar la prosperidad de esta etapa:

El Tribunal Supremo dio su fallo definitivo en el proceso iniciado años atrás por la Asociación de Productores Independientes de Cine contra el monopolio de las grandes compañías. Las grandes productoras tuvieron que desligar entre 1949 y 1953 el sector de la producción del de la exhibición. Además, las empresas de cine tuvieron que vérselas con otro adversario que tan sólo comenzaba a definirse, pero que a partir de ahora dará a la industria del cine más de un quebradero de cabeza, la televisión.

Cine Bélico

El cine de esta primera etapa de la postguerra continuó reflejando el drama bélico, pero ahora haciendo balance. Una de las mejores muestras fue Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives), dirigida en 1946 por William Wyler, en la que se narra la amarga vuelta a casa de varios veteranos de la guerra.

Cine Crítico

Comenzó a destacar un grupo de jóvenes realizadores que defendían un cine crítico, tratando temas sociales y polémicos como la corrupción del sistema, la emigración, la falta de igualdad de oportunidades, el antisemitismo o el racismo. Algunos de los nombres más sobresalientes eran Edward Dmytryk, Elia Kazan, John Huston, Robert Rossen y Fred Zinnemann.

La "Caza de Brujas"

La caza de brujas
La caza de brujas

Tras la guerra, el clima de guerra fría propició el conocido periodo de "caza de brujas", que supuso una implacable persecución contra todos aquellos izquierdistas que trabajaban en la industria del cine. Entre 1945 y 1955 sucesivas comisiones intentaron expulsar de todos los estamentos del cine americano a los sospechosos de simpatizar con el otro bloque pero las propias majors aprovecharon para hacer "limpieza" de sindicalistas y otros elementos molestos en sus estudios.

En 1947 la Comisión de Actividades Antiamericanas, dirigida por el senador Joseph McCarthy, puso su punto de mira en los profesionales del cine. Diez hombres (entre ellos Dalton Trumbo, Edward Dmytrik o Ernest Biberman), invocando la primera enmienda de la Constitución que garantiza la libertad de conciencia y de palabra, se negaron a responder y fueron condenados por desacato al Congreso y expulsados de la industria. Se instaló un clima de delación (delataron entre otros Elia Kazan, Robert Rossen o el actor Sterling Hayden) y prefirieron marcharse a Europa creadores como Chaplin, Welles, Joseph Losey, Jules Dassin o Fritz Lang.

Orson Welles dijo sobre este periodo "...de mi generación somos muy pocos los que no hemos traicionado nuestra postura, los que no dimos nombres de otras personas. Esto es terrible y uno no se recupera de ello. No sé cómo se puede uno recuperar de semejante traición que difiere extraordinariamente de la de un francés, por ejemplo, que fue delator de la Gestapo para poder salvar la vida de su esposa; es otra cosa. Lo malo de la izquierda americana es que traicionó por salvar sus piscinas".

Varias cintas han aludido a este periodo como La ley del silencio (On the Waterfront, 1954) en la que Kazan intentaba justificar su delación, La tapadera (The Front, Martin Ritt, 1976) o Caza de brujas (Guilty by Suspicion, Irwin Winckler, 1991). Arthur Miller realizó una brillante metáfora en Las brujas de Salem, una obra teatral que ha merecido numerosas adaptaciones televisivas.

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Una aproximación reciente a este episodio es la película Buenas noches y buena suerte dirigida en 2005 por el actor y director George Clooney. Podéis encontrar más información en el artículo Buenas noches y buena suerte: periodismo político y cuarto poder de Enrique Martínez-Salanova Sánchez [disponible en Cine y Educación de Enrique Martínez-Salanova. Consultado el 30/04/2012]

Cine Negro

El halcón maltés - Laura - El sueño eterno
Fotogramas de El halcón maltés (izq.), Laura (centro) y El sueño eterno (dcha.)

En este ambiente de neurosis colectiva comenzó a definirse una de las corrientes cinematográficas más típicamente americanas, el cine negro (denominación originalmente francesa, film noir), que tiene sus orígenes en la novela negra de los años treinta y que en cine se inicia con El halcón maltés (The Maltese Falcon) dirigida por John Huston en 1941.

El cine negro refleja un mundo en descomposición poblado por seres amorales, sujetos a intrigas y conflictos en los que entran en juego los instintos más primarios. El cine negro enfatiza lo oscuro y lo claustrofóbico, rompiendo con el estilo visual luminoso y equilibrado de Hollywood. Otra característica es la aparición de la femme fatale. El cine negro también innova la técnica narrativa: empleo de tiempo real y tiempo recordado, uso de la voz interior del personaje, se oculta información o se intenta engañar al espectador, los relatos se construyen con flashbacks, los personajes buscan su identidad perdida enfrentándose a la hostilidad de los acontecimientos y... a veces los malos escapan. Son obras destacadas Laura (1944) de Otto Preminger, Gilda (1946) de Charles Vidor, El sueño eterno (The Big Sleep, 1946) de Howard Hawks, La dama de Shangai (The Lady From Shanghai, 1947) de Orson Welles y El demonio de las armas (Gun Crazy, 1950) de Joseph H. Lewis.

Gilda - La dama de Shangai - Gun Crazy
Fotogramas de Gilda (izq.), La dama de Shangai (centro) y Gun Crazy (dcha)

Otra obra del género es The Hitch-Hiker (1953), dirigida por la que también fue famosa actriz Ida Lupino, que destacó en las técnicas y temas del cine negro.

 

Un Western Psicológico y un Melodrama sobre Hollywood

Otras obras que hay que destacar entre lo mejor del cine americano de postguerra, son Solo ante el peligro (High Noon), obra maestra del western psicológico dirigida en 1952 por Fred Zinnemann, y El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevart, 1950), visión ácida del mundo del cine de Hollywood, donde la gloria se pierde en un solo día, una joya imperecedera de Billy Wilder.

Los mejores años... - Sólo ante el peligro - Carta a una desconocida.
fotogramas de Los mejores años de nuestra vida, Sólo ante el peligro y Carta a una desconocida

 

La renovación del Musical

El género musical experimentó un cambio hacia un estilo libre que propició que las secuencias musicales se sucediesen dentro de la lógica de la acción. Es el caso de Un día en Nueva York (On the Town, 1949) y la maravillosa Cantando bajo la lluvia (Singin´ in the Rain, 1952), con momentos inolvidables en una visión del paso del cine mudo al cine sonoro, ambas del dúo Stanley Donen y Gene Kelly. Ellos fueron las máximas figuras del género musical de postguerra junto con Vincent Minnelli, autor del innovador Un americano en París (An American in Paris, 1951) o de la exitosa Melodías de Broadway 1955 (The Band Wagon, 1953).

Un dia en N.York - Cantando bajo la lluvia - Un americano en París
Fotogramas de Un dia en New York, Cantando bajo la lluvia y Un americano en París


Otras Obras

George Cukor volvió a dirigir otra comedia sublime, La costilla de Adán (Adam´s Rib, 1949) con el dúo Hepburn-Tracy. Leo McCarey dirigió Siguiendo mi camino (Going My Way, 1944) y otra versión de su Tú y yo (Love Affair, 1939), retitulada An Affair to Remember (1957), inteligente y hermosa historia de amor con un final emocionante.

El franco-alemán Max Ophuls continuó con su estilo transparente y refinado en la romántica, original y deliciosa Carta a una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948), en La ronde (1950) y en Madame de... (1953).

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De película

Trailer de El Halcón maltés.

Trailer de Un americano en París.