Educación Inclusiva

Módulo 8: Adaptación del Entorno

Para pensar

Imagínate que eres protagonista y cómplice en la pequeña historia que te contamos:

«Tranquilamente sentado/a te dispones a leer estas páginas. Una música suave surge de una radio cercana. Algunas voces se dejan oír del otro lado de la pared. En la calle, los coches pasan, algún pitido, quizá la sirena de una ambulancia... Alrededor de ti algún libro, papeles, una foto. Un póster en la pared de enfrente, una silla vacía, el  teléfono... Al fondo, cercana a la luz de la ventana, una maceta. «Tengo que regarla antes de irme». Otro pensamiento... «Luego he de ver a Elena y comentarla lo del asunto de ayer». Pasa el tiempo: una llamada. «¿Sí ?... Hola  Enrique... sí.... no, no me he olvidado... no... no te preocupes... bien... mañana a las once nos vemos... sí... Adiós, Enrique».  ¿Qué hora será ya? «Vaya, se me ha parado el reloj: deben ser cerca de las doce».

Te levantas, abres la puerta; en el pasillo, justo enfrente de ti, un letrero «Se Ruega No Fumar». Te diriges por la derecha, pasillo arriba. Una puerta, otra puerta, un pequeño sillón, una mesita a su lado. En ella, la revista de siempre y una planta artificial. Atraviesas un pequeño hall. En una puerta, a la izquierda, un letrero: «Salida». Tras ella un rellano y la puerta de una ascensor. Le llamas, se enciende la luz, llega; un pequeño sonido de campanilla, y las puertas interiores se abren.

Te introduces dentro, pulsas el bajo, se ilumina al pulsarlo, las puertas se cierran llegas; otra vez el sonido de campanilla, y las puertas se abren. Ya ves la calle, un reloj clavado en la acera marca 27 grados.  Mientras esperas a cruzar cuando el semáforo se ponga verde, otra ojeada al reloj te indica, 12:17. Cruzas. Enfrente, un autobús rojo, con el número 15, se detiene en la parada. Los que se encuentran bajo la marquesina de la parada se disponen a subir. Enfrente de ti, una amplio local de grandes cristaleras; en uno de los cristales un símbolo verde que asemeja a un oso, o a una hucha, o a ambas cosas y a su lado una palabra «CAJAMADRID». A su derecha otro local más pequeño; sobre su puerta una cruz verde con luz parpadeante. A su izquierda, en otro local una T grabada en una especie de hoja de color marrón. Entras en el Banco; en cada hueco una mesa... y un cartel «Información», en otro «Seguros», otro «Créditos». Al fondo, sobre una cristalera, otro más «Caja. Horario de Lunes a Viernes, de 8,30h. A 14,00h».  Sobre una pequeña repisa, distintos impresos: verde, para ingresar; rojo, para reintegrar...

Terminas tus gestiones y compras tabaco en el estanco de al lado. El reloj de la acera marca 12:33. Vuelves al edificio, llamas al ascensor, entras de nuevo. Ya estás otra vez sentado. De pronto percibes algo extraño. La música no suena. Levantas la vista de tu mesa, la maceta no está en su sitio, la pared de enfrente no tiene nada, ¿no había antes en la mesa, un calendario? ¿Y el teléfono? Sales, ¿y el cartel de no fumar? ¿Por dónde es, por la derecha o por la izquierda? Muchas puertas; ninguna indicación. Abres esa puerta; no hay salida, ¿y por aquella? ¿A lo mejor esa otra?, Una de ellas da a un sitio que no te dice nada. La puerta de una ascensor, llamas; no se enciende, no se oye, ¿estará estropeado?  Esperas; no, no viene. Vas a bajar; tres escaleras abajo y un ruido. ¿Llegó el ascensor? Sigues por la escalera. Un reloj en la calle no marca nada. El semáforo no está. Las demás personas, no obstante, esperan a cruzar, como si vieran una señal que tú no logras entender. En los edificios ningún cartel; y si los hay, no los entiendes. Encuentras tu coche, lo pones en marcha. Los indicadores de gasolina, aceite, batería, no funcionan; nada se ilumina ni suena cuando pones un intermitente. A ninguno de los coches que van por la calle les funcionan ni los intermitentes, ni las luces de freno. No hay ningún semáforo. Sin embargo conducen tranquilamente ¡parecen saber cuándo el de delante frena o cuando va a girar! No entiendes nada; no hay ningún cartel ni ninguna indicación. Sin darte cuenta has dejado atrás la ciudad. En carretera ningún poste de dirección ni de distancia. Cruces y más cruces de carretera. No hay señales de tráfico. Un  túnel... ¿será largo? ¿Dónde va? No hay luz. No se ve nada... Un claxón a lo lejos se hace cada vez más cercano...

Riiiiiiiing... riiiiiiiiiiiing... riiiiiiiiing... Un rayo de luz te da en los ojos al abrirlos. Un movimiento instintivo de la mano alcanza el pequeño teléfono al lado de la mesilla de noche. «¿Sí?»... «Siete horas, treinta minutos... Servicio de despertador... Siete horas, treinta minutos...». Te incorporas. Estás en tu casa en tu habitación, en la cama. Todo fue una pequeña broma de un mal sueño. Es ya hora de levantarse.

Fuente: Memoria del Proyecto de Innovación y Experimentación Educativas (CAM-MEC) PEANA:
Proyecto de Estructuración Ambiental en el Aula de Niños/as con Autismo.
Coordinador: Javier Tamarit (Joaquina de Dios, Santiago Domínguez, Laura Escribano)

Observa y reflexiona: ¿Qué sentimientos te ha producido el imaginarte que de pronto desaparecen ante ti todas esas «claves» que te ayudan a moverte por el mundo (las señales de tráfico, el reloj, las luces del semáforo)? Incertidumbre, ¿verdad? Nos hemos acostumbrado a verlas, a guiarnos por ellas sin apenas darnos cuenta, lo hacemos de forma inconsciente pero la verdad es que sin estas claves estaríamos perdidos, no sabríamos qué hacer, qué camino escoger, sentiríamos miedo, incertidumbre, nos sentiríamos desorientados y necesitaríamos que alguien nos guiase en todo momento?

Esta historia que acabas de leer es ficción pero la realidad es que las personas con TEA experimentan esta incertidumbre a diario (si no hacemos las adaptaciones necesarias), ya que tienen dificultades para extraer del entorno toda la información que las demás personas captamos de forma natural. Ven el mundo como algo caótico y difícil de descifrar por lo que es necesario que adaptemos todos los entornos en los que se desarrollan dándoles las ayudas necesarias y haciendo comprensible, accesible y tangible el mundo en el que vivimos. En este módulo vamos a trabajar sobre cómo lograrlo.

Veamos un ejemplo. Esto es lo que podría pensar un niño con trastorno del espectro del autismo una mañana cualquiera de un día cualquiera:

«Esta mañana me han levantado ¿Cuándo desayuno?... me lo dan. Cuando he terminado, mis padres me han llevado a un sitio que no conozco, veo muchos niños pero no sé qué vengo a hacer aquí. Mis padres me acompañan a una habitación en la que entra una persona (la llaman profesora), nos sienta a todos en círculo y empieza a hablar. No entiendo muy bien lo que dice…supongo que quiere que hagamos algo… nos habla a nosotros. ¡Quiero estar en mi casa! Va pasando el día y nos llevan de un sitio a otro, ¡no sé qué es lo que va a pasar!, tampoco cuándo podré volver a casa a jugar con mi perro Zoe. Esto me hace estar un poco nervioso, no puedo disfrutar de lo que hago porque el no saber lo que va a pasar me crea mucha ansiedad…no sé si me darán algo de comer y ya tengo hambre, ni tampoco dónde puedo ir al baño, ¿cuándo nos vamos a casa?¿falta mucho?¿me quedaré aquí a dormir?¿volveré a ver a mis padres? Me angustia mucho no saber qué va a pasar, no poder tomar mis propias decisiones y sobretodo no entender nada de lo que está pasando…¡¡¡necesito ayuda!!!!»

Practica: Haz una lista de ayudas que conozcas (formales e informales) en la vida diaria para facilitar la comunicación que tú o alguien haya usado alguna vez. Por ejemplo: La sirena de una fábrica para marcar los descansos o hacer una lista de la compra cuando tu mamá te mandaba a comprar.

Observa y reflexiona: ¿Cómo crees que podemos ayudar a una persona con TEA a entender mejor lo que pasa a su alrededor y saber lo que va a ocurrir? Si te decimos que solo con las palabras no es suficiente, ¿Cómo podemos hacerle tangible toda esa información que para él es incomprensible.