Educación Inclusiva

Módulo 3: Reconocer las Señales de TEA

Para pensar

Juan acababa de cumplir los dos años cuando acudió a un equipo experto en evaluación y diagnóstico de alteraciones del desarrollo. Era un niño ágil con una cara preciosa y unos ojos grandes y negros. Desde los 18 meses de vida, sus papás estaban muy preocupados por su indiferencia ante las personas, no realizaba los juegos de interacción que se consideran propios de esas etapas infantiles –cucú-tras, palmitas, lobitos...– había dejado de responder a su nombre, no imitaba los juegos de los adultos o de los iguales, no sonreía al buscar al adulto, no señalaba con el índice, tenía muchas rabietas incontroladas. Realmente los veinte primeros meses de su vida se los pasó despertándose sin motivo aparente por las noches y llorando sin que nada de lo que intentaran sus papás para calmarle tuviera éxito.

Lo que sigue es un extracto adaptado del informe de la evaluación inicial:

«No tiene lenguaje oral, siendo sus emisiones más frecuentes un balbuceo repetitivo, gorjeos y leves chillidos. Juan no compensa esa falta de lenguaje oral con gestos, su forma de comunicarse es llevar de la mano a la persona con la que interactúa hacia el objeto que desea. Otra acción que realiza es llevar el objeto al adulto y entregárselo o ponérselo entre las manos o piernas o muy cerca de él. A lo largo de todas estas peticiones no alterna su mirada entre el objeto y su interlocutor. De hecho, no mira a los ojos con mucha frecuencia, y cuando lo hace, suele ser con miradas fugaces, aunque también realiza miradas a los ojos más directas y fijas. Todas estas miradas son más de control que comunicativas.  Juan ha desarrollado varias estrategias para llamar la atención sobre lo que desea. Te entrega objetos, te lleva donde le interesa, te manipula, emite leves gritos, golpea cuando no consigue lo que quiere (los golpes suelen ir dirigidos a la madre, aunque sea otra persona la que le haya molestado), y llega a tener rabietas. Sus rabietas suelen tener una clara motivación de control del entorno, generalmente para conseguir objetos que desea o para evitar situaciones que no le agradan. En el momento que obtiene lo que desea, la rabieta cesa inmediatamente. No responde a su nombre. No muestra objetos al interlocutor. No sigue la mirada, no atiende a los intentos de dirigir su atención. Tampoco parece comprender las intenciones de los demás (por ejemplo, el adulto realiza delante del niño un intento de alcanzar un objeto fuera de su alcance pero cercano al niño y el niño no da muestras de entender la intención del adulto y de comprender que podría ayudarle acercándole el objeto)»

Además de toda la información obtenida en la evaluación, la familia de Juan había grabado desde el nacimiento a su hijo en rutinas de la vida diaria (juego, comida, sueño, relación con su hermano…) y en celebraciones (cumpleaños, vacaciones, fiestas de navidad, fiestas familiares, viajes…). Estas grabaciones fueron realizadas de manera informal, pues no había ninguna sospecha de que ocurriera nada a Juan en sus primeros meses de vida.

niño observando y manipulando la arena de la playa

Algunos comportamientos en relación a la expresividad emocional o la interacción social
pueden alertar a las familias sobre la posibilidad de alteraciones en el desarrollo.
Autora: Rocío Guil. Licencia:  CC BY-NC-SA 3.0

La familia de Juan aportó ese material para su estudio y, tras el análisis minucioso de las escenas, se encontraron ejemplos que podrían haber desencadenado una sospecha y generar, en consecuencia, una alerta en relación al desarrollo de Juan. Veamos algunos ejemplos:

Reflexiona. Si analizas la información sobre Juan podrás darte cuenta de la importancia de conocer el desarrollo humano normal para poder entender las alteraciones en el desarrollo que se producen en las personas con TEA. Recuerda que en el Módulo 2 decíamos que los TEA son un trastorno neuroevolutivo, por lo tanto es muy importante considerar los hitos de la evolución que están alterados o que suponen una alerta para el desarrollo. Eso es lo que veremos a lo largo de este módulo.