Educación Inclusiva

Módulo 6: Autonomía personal

Adquisiciones previas

Sistemas perceptivos

Auditivo

El oído es un sentido muy importante para el ser humano, ya que gracias a él se adquiere el lenguaje y la comunicación. La audición permite a las personas con ceguera o discapacidad visual una cierta anticipación perceptiva, sin necesidad de contacto físico con el estímulo, ya que con el oído percibimos a larga distancia, como con la vista, lo que facilita la comprensión del entorno y sus características. Además, nos sirve de protección ante posibles peligros (gritos, sirenas, etc.)

La percepción auditiva proporciona información para realizar las actividades de la vida diaria, para la orientación (utilizando los sonidos de referencia), para los desplazamientos (por ejemplo, para realizar un cruce será necesario que el alumno perciba correctamente de dónde vienen los coches y a qué velocidad); para la adquisición de conceptos (siempre y cuando establezca relación entre el sonido y su causa) y para la comprensión de las características del medio en el que nos encontramos.

Interesa, por tanto, que el alumnado desarrolle el procesamiento de la información auditiva, mediante:

Por tanto, es conveniente verbalizar al alumnado todos los estímulos auditivos y fomentar la relación de la información recibida con el resto de los sentidos, en cualquier contexto (tanto en la familia como en la escuela).

Háptico-táctil

Con la percepción táctil (tacto pasivo o estático) los receptores cutáneos sólo captan la temperatura, el dolor o la presión.
Por el contrario, la percepción háptica (tacto activo o dinámico) proporciona, gracias al movimiento intencionado, información sobre la forma, el tamaño, la textura y la posición relativa de los objetos, así como el movimiento. (Por ejemplo, la percepción háptica es la que se utiliza para leer en braille)

La percepción háptica-táctil es importante en OyM para identificar objetos, mejorar la orientación, percibir información espacial mediante referencias y claves y para interpretar planos en relieve. En HVD es necesario para identificar objetos (ropa, cubiertos, monedas...), para conocer la forma de objetos cotidianos, para estimar el peso de los mismos...

Pero además, podemos diferenciar entre:

Actividades para educar la sensibilidad táctil:

La percepción háptica proporciona al alumno/a información sobre la forma, el tamaño, la textura, la posición relativa de los objetos e incluso su movimiento. Autora: Rocío Guil

El niño o la niña debe aprender a tocar con una técnica adecuada, para conseguir la máxima información. Para ello, debe sujetar el objeto con las dos manos y tocar mediante actos táctiles sucesivos y activos (percepción háptica) de ambas manos.

Olfativo y gustativo

La importancia de este sentido para la OyM es muy reducida. A veces, puede ayudar a encontrar ciertos puntos de referencia (perfume, césped, café...), pero la información que se obtiene es poco segura y eficaz.

En cuando a las HVD, el olfato aporta información para  identificar y discriminar olores y sabores (sal y azúcar), productos de limpieza y aseo e, incluso, para averiguar el estado de los alimentos.

Cinestésico

La movilidad necesita de diversos procesos motores:

Visual

Cuando la persona tiene resto visual es necesario aprovecharlo en la movilidad, utilizando las ayudas ópticas y la estimulación visual. No obstante, a veces puede ser contraproducente la utilización de la visión, ya que puede aportar una seguridad que no es real (podría confundir un tramo de escaleras de bajada con una sombra negra en el suelo).

Hay que trabajar aquellos aspectos relacionados con la percepción visual que nos sirvan para evitar obstáculos, el uso del color y del contraste.

Hay patologías visuales que dificultan la acomodación del ojo al pasar de un ambiente iluminado a uno en penumbra, o viceversa.

El proceso de adaptación en una persona vidente al pasar de una zona poco iluminada a otra con mucha luz dura entre 2 a 6 minutos; el proceso inverso, de una zona muy iluminada a una zona oscura tarda en adaptarse entre 10 y 15 minutos.

En las personas con discapacidad visual este tiempo de adaptación a la luz, o a la oscuridad puede ser más largo en algunas patologías, y dejar ciega a la persona durante períodos largos de tiempo, en los que puede ser conveniente el uso del bastón. Si el tiempo de adaptación es corto, el alumnado deberá aprender a esperar lo suficiente antes de seguir caminando. Se puede paliar este problema utilizando filtros, viseras o gafas de sol, o situando a la persona con discapacidad visual de espaldas a la luz. En otros casos, la adaptación no se logra y la persona funciona sin visión en espacios muy iluminados o espacios poco iluminados.