Educación Inclusiva

Módulo 5: El sistema Braille

Didáctica del sistema braille

Técnica de la lectura

Para llegar a alcanzar una velocidad de lectura aceptable, que sea operativo para el trabajo en el aula, es necesario practicar mucho y con una buena técnica.

En primer lugar, es conveniente trabajar diariamente, en sesiones cortas, alternando la lectura y la escritura.

En braille es difícil conseguir una lectura global de las palabras, al menos en los primeros momentos, ya que la lectura al tacto es concreta, analítica y secuencial. Pero algunos autores opinan que esto es posible.

Practica: Es conveniente que, antes de comenzar a enseñar el sistema braille, intentes probar a leer al tacto, sin mirar el texto, ya que sólo así percibirás cómo se van descubriendo distintas formas «imágenes táctiles», que se van haciendo familiares al tacto. De esta forma, vemos cómo no siempre hay que ir letra por letra. Por ejemplo, la sílaba «so» da la sensación de ser un círculo.

un niño ayuda a una niña con discapacidad visual que está leyendo en braille lo que ha escrito con su máquina Perkins

Existen numerosas formas de leer en braille aunque en todos los casos se necesita practicar mucho y con una buena técnica. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

Existen distintas formas de leer, desde la lectura con un único dedo de una mano hasta la lectura simultánea con los dedos de ambas manos. Por motivos didácticos, sólo vamos a analizar las formas más significativas para la práctica docente.

  1. Lectura realizada con un único dedo, generalmente el índice. Suelen producirse alteraciones de ritmo, detenciones, retrocesos y resulta difícil el cambio de línea. Evidentemente, disminuye la información, no se consigue una velocidad adecuada y aumenta la fatiga.
  2. El dedo lector es ayudado por otros dedos de la misma mano o de la otra, reforzando la información obtenida. Así, se reduce la necesidad de atención, la tensión y la fatiga. Así, por ejemplo, mientras un dedo lee, la otra mano busca el renglón siguiente.
  3. La exploración de la palabra se realiza simultáneamente por varios dedos de la misma mano, es decir, se lee de forma globalizada. Se decodifican a la vez varios estímulos.
  4. El reconocimiento de los caracteres lo realiza una mano, mientras la otra ayuda en menor o mayor grado (confirmando lo leído, localizando la línea siguiente, etc.). De esta forma, la lectura se hace más rápida y menos fatigosa.
  5. Utilización de las dos manos, de forma que la izquierda localiza el comienzo de la línea siguiente y lo empieza a leer, hasta que se le une la mano derecha. Siguen juntas hasta la mitad de la línea y mientras la mano derecha termina la línea, la izquierda busca el renglón siguiente y lo empieza a leer. De esta forma la velocidad es mayor (un 33% más de velocidad) y la fatiga disminuye considerablemente.
  6. La posición de las manos debe ser relajada, distendida, tocando los puntos con suavidad, sin aplastarlos.
  7. La postura del alumno es importante ya que si está cómodo y bien sentado, la fatiga disminuirá. Espalda recta, brazos simétricos al papel, que deberá estar perpendicular al niño, nunca en diagonal.
  8. Se debe leer con todos los dedos. Aunque son los índices y corazones los dedos que más información captan, sobre todo al principio, el resto de los dedos nos aportan información valiosa que nos permite mayor velocidad: identificar dónde empieza o termina un renglón, etc.
  9. Cada letra se debe percibir de una sola vez, evitando que el dedo suba o baje buscando los puntos.
  10. En el aprendizaje de la lectura hay que tener en cuenta que se perciben mejor las letras que llevan los puntos en la misma dirección: (b, l, c) y es más costoso discriminar las letras simétricas (e/i, f/d, j/h, etc.) Por otro lado, son más fáciles de leer las letras con pocos puntos y son más difíciles las letras con los puntos 3 y 6.
  11. Es conveniente aprender de forma paralela la lectura y la escritura.