Educación Inclusiva

Módulo 5: El sistema Braille

Didáctica del sistema braille

Requisitos básicos

El aprendizaje de la lectura braille es un proceso que va de lo más simple (la letra) a lo más complejo (palabra y frase). Pero, además de ser un sistema analítico, es también sintético, al tener que percibir globalmente un conjunto de puntos que forman cada letra.

Los elementos básicos que intervienen en la adquisición de la lectura táctil son similares a los de la lectura visual. La lectura, en ambos casos, consiste en decodificar unos signos arbitrarios

No es igual enseñar a leer a un niño ceguera congénita, de 6 años de edad (que está muy motivado que va a aprender al mismo tiempo que sus compañeros videntes en su centro escolar), que a un adulto que acaba de perder la vista (que seguramente no habrá asumido aún la ceguera, que no tiene costumbre de estudiar ni motivación para aprender.) También es diferente que el adulto con ceguera esté alfabetizado o no. Aunque estas situaciones tienen elementos comunes, requieren diferentes procesos, por lo que son necesarias destrezas previas y requisitos distintos.

Habrá que analizar cada situación y darle la respuesta oportuna, buscando estrategias que refuercen el proceso:

  1. Simultanear el proceso de la lectura y la escritura. Es más motivante, se refuerza lo aprendido y se pueden ejercitar actividades relacionadas con el lenguaje.
  2. Evitar posturas incorrectas a la hora de colocar los dedos y las manos en el texto, desde el primer momento: la muñeca debería quedar fija, relajada, apoyada en el texto. Los dedos han de contactar al máximo con la superficie del texto (flexionados mínimamente y ejerciendo poca presión sobre el texto.
  3. Intentar relacionar esta actividad con la vida diaria del sujeto (por ejemplo, enseñar a etiquetar cintas de música, ropa, alimentos...)
  4. Realizar un seguimiento de lo aprendido, facilitando al alumno textos y actividades acordes con sus intereses o con su progreso.

En todos los casos, es necesario el desarrollo de una mínima capacidad táctil previa, que se puede alcanzar mediante ejercicios que luego abordaremos.

El alumnado

Variables que condicionan la situación de enseñanza-aprendizaje del sistema:

  1. Edad y nivel de alfabetización: no es igual enseñar a un niño con ceguera congénita, de 6 años de edad, con unas capacidades táctiles intactas, que a un adulto que acaba de perder la vista, que tiene un código de lectoescritura previo en vista, pero que no está acostumbrado a percibir a través del tacto.
  2. Perspectivas de uso del braille: si lo va a utilizar en su trabajo o estudios, si sólo lo va a utilizar para leer o sólo para escribir, etc.
  3. Características psicológicas y físicas del alumno: el tiempo que hace de la pérdida visual, su grado de ajuste a la discapacidad visual, la destreza motriz y manual, el desarrollo madurativo, etc.
  4. Tiempo de dedicación al aprendizaje y a la práctica individual para el perfeccionamiento.
  5. Apoyo del entorno: familia, amigos, centro escolar...
  6. Motivación del alumnado.

    manos de un hombre con discapacidad visual explorando un dibujo en relieve de un árbol y unas hojas

    Es conveniente adaptar en braille y con dibujos en relieve letreros, carteles y cuentos para fomentar la motivación y estimular a los niños y niñas con discapacidad visual. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

Destrezas previas

El niño con ceguera puede y debe iniciar el aprendizaje de la lectoescritura braille al mismo tiempo que sus compañeros videntes se inician en la lectoescritura en tinta.

No obstante, para que un niño aprenda el sistema braille es necesario que haya alcanzado un cierto dominio en las siguientes destrezas:

  1. El aprendizaje del sistema braille es lento y requiere motivación, atención y concentración. Por tanto, su enseñanza necesita unas condiciones previas y una actitud positiva del niño hacia el aprendizaje. Se debe comenzar con actividades simples, que puedan ser realizadas sin dificultad y con éxito.
  2. Un niño vidente ve de forma continua y natural libros, carteles en la calle, periódicos... Encuentra una serie de estímulos en su vida diaria que le llevan a interesarse por la lectura. El niño con discapacidad visual no suele disponer de estos estímulos. Por tanto, es conveniente adaptar en braille y con dibujos en relieve, los carteles y letreros que están en su aula o en casa y ponerlos a su altura, así como dejar a su alcance libros y cuentos en relieve.
  3. Es muy significativo para el niño que alguien de su entorno aprenda también el sistema braille. El apoyo de la familia, amigos o compañeros de clase es importante, sobre todo si el niño está escolarizado en un centro donde no hay más niños con discapacidad visual.
  4. La ceguera no implica, automáticamente, tener un tacto más sensible, en todo caso, el tacto puede ir desarrollándose con la práctica. Existen algunas enfermedades que pueden provocar  ceguera, como la diabetes que, incluso, conllevan una disminución de la sensibilidad táctil.
  5. Como cualquier otro niño, el invidente necesita haber adquirido un cierto grado de desarrollo madurativo (esquema corporal asimilado convenientemente), así como un entrenamiento táctil, que necesitará para manejar los instrumentos de escritura y para acceder a la información en la lectura.

Actividades generales

Presentamos algunas actividades que, en general, pueden ayudar a desarrollar las destrezas previas a la enseñanza del braille:

a) Desarrollo de la motricidad gruesa y fina, realizando actividades de:

  1. Automatización de desplazamientos de brazos de izquierda a derecha y viceversa.
  2. Coordinación dígito-manual: encajar bloques; ensartar piezas y bolas; introducir objetos en recipientes; picar sobre papel; modelar con plastilina; arrugar, rasgar, doblar y recortar papeles; apilar diferentes materiales; pellizcar; pegar; enroscar; ensamblar; abrochar botones; abrir y cerrar cremalleras, pintar con los dedos, modelar con arcilla y plastilina, etc.

    una niña con discapacidad visual trabaja la motricidad fina ensartando piezas de madera y de colores de tamaño mediano

    Los juegos de construcción y ensamblaje desarrollan la motricidad del niño con discapacidad visual. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

  3. Reconocimiento de objetos tridimensionales y formas.
  4. Picado con punzón con límites, por ejemplo dentro de figuras geométricas o de figuras de diferentes formas y dimensiones.
  5. Seguimiento de líneas continuas y discontinuas, discriminación de puntos en el papel, localización de puntos, habilidades básicas de encajes y ensambles, técnicas elementales de presión y prensión de las manos y los dedos de objetos de diferentes tamaños, destrezas para picado, etc.
  6. Ejercicios de disociación manual: abrir y cerrar alternativamente las manos, mover rítmicamente la posición de las manos (palma derecha arriba y palma izquierda abajo), golpear la mesa con cada mano en posición diferente (de canto, de plano, etc.), accionar de diferente forma cada mano (mientras que una mano golpea, la otra traza círculos, o bien, una traza líneas verticales y la otra, horizontales, etc.)
  7. Ejercicios de separación de dedos: movimientos de oposición del pulgar a los otros dedos, golpear cada dedo con su pareja, levantar o flexionar separadamente cada dedo, teclear sobre la mesa, etc.
  8. Ejercicios de adiestramiento general de dedos: marcar el paso con los dedos, mantener el equilibrio de una moneda en un dedo, clavar chinchetas, abrir y cerrar pinzas de la ropa con el pulgar y cada uno de los dedos, imitar gestos con los dedos, girar manivelas, enroscar tuercas, romper macarrones, escurrir el agua de esponjas, usar una grapadora, etc.

b) Aprendizaje de conceptos básicos:

  1. Reconocer, clasificar, emparejar y ordenar objetos de diferente tamaño, forma o textura.

    una profesora trabaja con un niño con discapacidad visual en la clasificación de figuras de madera

    Para el aprendizaje de conceptos básicos relacionados con el braille se pueden realizar actividades de clasificación de figuras de diferentes formas y tamaños. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

  2. Conocer conceptos espaciales básicos: arriba, abajo, delante, detrás, al lado de, en medio, izquierda, derecha.
  3. Nociones de cantidad: más, menos, uno, lleno, vacío, ninguno, pocos, muchos, y cantidades de 1 a 10.
  4. Conocer conceptos sobre cualidades: relaciones de semejanza, de diferencia, de tamaño, peso, textura, rugosidad, forma y grosor.

c) Desarrollo senso-perceptivo:

  1. A través del tacto el niño puede conocer su cuerpo, las texturas, la temperatura, tamaño, forma, etc. No sólo la experiencia táctil se limita a las manos, sino que se debe relacionar con cualquier parte del cuerpo: andar descalzo sobre texturas diferentes, etc.

    detalle de los pies de dos niños caminando descalzos por la arena de la playa

    La experiencia táctil será más rica cuantas más partes del cuerpo intervengan. Autora: Rocío Guil

  2. Identificar diversas fuentes de sonidos, discriminar y repetir secuencias de sonidos, ritmos, etc.
  3. Percepción y reconocimiento del espacio: reconocimiento derecha, izquierda, arriba, en medio, abajo, etc.
  4. Relaciones espaciales con respecto a sí mismo, con respecto a los demás y entre los objetos y las personas.

d) Desarrollo de la memoria, atención y observación:

  1. Actividades relacionadas con cuentos, narraciones, descripciones, dramatizaciones y adivinanzas.

Hemos ofrecido toda una serie de actividades para desarrollar las destrezas previas necesarias para el aprendizaje del sistema braille. No obstante, aunque no es lo más ortodoxo, hay alumnos que no consiguen estas destrezas y, sin embargo, llegan a leer y escribir sin problema.

Actividades específicas

Una vez adquirida e interiorizada la estructura espacial del signo generador y conseguida la suficiente madurez dígito-manual, mediante la realización de las actividades propuestas en el epígrafe anterior, proponemos aquí actividades relacionadas directamente con el aprendizaje del sistema braille:

  1. Reconocimiento de líneas de puntos de distinta longitud y dirección.
  2. Jugar con el muñeco Braillín. Muñeco que tiene en el cuerpo los 6 puntos del signo generador braille. Favorece, por una parte, el desarrollo educativo, al ser un elemento de familiarización y de iniciación al sistema braille, pero además, favorece la aceptación y enriquecimiento ante la diversidad al poder ser utilizado también por los niños videntes.

    muñeco Braillín

    El muñeco Braillín, con los seis puntos del signo generador braille favorece el desarrollo educativo y el enriquecimiento ante la diversidad. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

  3. Enhebrado de cuentas, insertado de objetos o clavijas en agujeros, uso del punzón en superficies más o menos limitadas (pinchar dentro de un círculo, sobre una línea, etc.)
  4. Discriminación de posiciones de los puntos. Existe material  específico para la iniciación al braille como por ejemplo: signo generador, regletas de iniciación y regletas de preescritura. El objetivo en todos estos materiales es ampliar el tamaño de la celdilla braille para que resulte más asequible el aprendizaje de la ubicación de los puntos.
  5. Ejercitación en el paso de páginas.
  6. Ejercicios de ubicación de los seis puntos utilizando material tridimensional: hueveras de media docena, tablero de 6 pivotes, cajas con 6 compartimentos, etc. Se pueden llevar a cabo diferentes ejercicios: localizar cada uno de los puntos a indicación nuestra, indicar qué puntos faltan, realizar dictados de puntos, etc. El objetivo es que aprenda el nombre de cada punto y su ubicación.
  7. Lectura de puntos braille sobre papel, con fichas realizadas especialmente, en las que sólo aparezcan combinaciones de 1 ó 2 puntos. El objetivo inicial es que sólo discrimine cuántos puntos hay en cada espacio y si están uno al lado del otro o uno encima del otro.
  8. Progresivamente se va complicando el ejercicio, con combinaciones de los puntos 1, 2, 3 y 4, para continuar después introduciendo paulatinamente los puntos 5 y 6.
  9. Una vez que el niño conoce los nombres de los puntos y sabe localizarlos en cualquier combinación, es el momento de comenzar a darles significado: aprender una a una las letras y sus combinaciones, como en cualquier otro método de lectura en tinta.
  10. Al comenzar el aprendizaje es conveniente dejar más espacio (dos espacios, por lo menos) entre cada renglón a leer, para facilitar al alumno el seguir la línea sin bajar o subir a la de al lado.

Existen varios métodos y cartillas para el aprendizaje del sistema braille que, precisamente, comienzan trabajando la prelectura y preescritura braille en la línea expuesta:

  1. «Percibo y trazo», de Jerónima Ipland García. Láminas en Thermoform realizadas en el CRE «Luis Braille» de Sevilla, para el desarrollo de la percepción táctil, que contiene seriaciones, cuantificaciones, clasificaciones y correspondencias.
  2. Fichas para la «Adquisición y desarrollo de conceptos básicos», de Trinidad González de Cara, Socorro Sánchez Crisol y Milagros Suárez Vilar. Están publicadas en ONCE. Madrid, 1997. Se pretende desarrollar el aprendizaje de técnicas básicas de discriminación táctil, reconocimiento de formas, constancia perceptual, relaciones espaciales y posición en el espacio. Además se proponen actividades para desarrollar la percepción táctil, potenciar el resto visual. Se ofrece un programa para elaborar con diferentes texturas las láminas para la consecución de los objetivos anteriores.
  3. Método Alameda, de Julia Fuentes Hernández. (ONCE. Madrid, 1995) Es un manual sencillo, práctico y eficaz para trabajar la maduración lectoescritora de los niños con ceguera de entre 3 y 6 años. Se trabaja la percepción táctil, la discriminación de figuras geométricas, el desarrollo de los conceptos básicos espaciales, técnicas de seguimiento digital y rastreo y el inicio del aprendizaje del alfabeto braille.
  4. Punto a punto
Practica: Diseña un programa de actividades generales y específicas para el aprendizaje del sistema braille para un alumno de 5 años de edad, con ceguera congénita total.