Educación Inclusiva

Módulo 4: Adaptaciones curriculares

Resumen

La gran mayoría (más del 95%) de los alumnos con ceguera o discapacidad visual en España están incluidos en la enseñanza ordinaria. Es decir, se escolarizan en las mismas aulas de los mismos centros que el resto de alumnos videntes y siguen el currículo oficial del nivel educativo que estén cursando. Por tanto, estos centros tienen que ofrecer una respuesta adecuada a las necesidades educativas de todos sus alumnos, para que sea una escuela para todos, adoptando los cambios curriculares y organizativos que sean necesarios.

Además del currículo ordinario existen toda una serie de contenidos específicos para la discapacidad visual que es necesario abordar para que el desarrollo y evolución de estos alumnos tenga éxito. Nos referimos al aprendizaje de autonomía personal (orientación y movilidad, habilidades de vida diaria), aprendizaje del sistema braille, estimulación visual, etc.

El alumno con ceguera o discapacidad visual tiene necesidades educativas especiales derivadas de la dificultad de acceder a la información a través del sentido de la vista. Por tanto, en líneas generales, lo que hay que hacer es potenciar el desarrollo y la utilización del resto de los sentidos para compensar la discapacidad visual.

Existe una gran heterogeneidad entre la población con discapacidad visual, en función del grado de visión, el tipo de discapacidad visual, el momento de aparición de la discapacidad o la presencia de discapacidades asociadas.

El objetivo de la educación obligatoria es ofrecer a todos una cultura común, pero para lograrlo con todos los alumnos, el currículo escolar debe ser flexible y poder adaptarse a todas las situaciones y necesidades especiales.

Todos estos factores condicionan la intervención psicopedagógica, por lo que, en función de las necesidades educativas que presente el alumno, se elaborarán las adaptaciones curriculares que necesita. Las adaptaciones curriculares son una forma de individualizar y flexibilizar la enseñanza.

Una vez que se ha decidido el centro educativo más adecuado en el que se va a escolarizar al alumno, hay que proceder a valorar los servicios, recursos y apoyos educativos que va a necesitar.

Las adaptaciones curriculares son estrategias educativas elaboradas para hacer accesible el proceso de enseñanza-aprendizaje a los alumnos con necesidades educativas específicas.

Las adaptaciones pueden ser de dos tipos: adaptaciones que afectan a los elementos básicos del currículo (significativas o no significativas) y adaptaciones de acceso.

Las adaptaciones de acceso son modificaciones o provisión de recursos especiales, materiales, personales o de comunicación para que los alumnos con necesidades educativas puedan acceder al currículo general. No afectan al currículo. Son adaptaciones de acceso: los recursos humanos (profesionales, familia, compañeros de aula, orientadores de centro y equipos de orientación), recursos técnicos, modificaciones organizativas, metodología en el aula y el currículo específico.

Las adaptaciones curriculares no significativas son estrategias de apoyo al aprendizaje que afectan a los objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación de elementos del currículo no prescriptivos para ajustar el grado de dificultad al nivel de competencia del alumno y su estilo de aprendizaje. Tienen, por tanto, un carácter preventivo y de compensación de la diferencia. Son asumibles por el tutor en el aula. No pueden representar un desfase curricular de más de un ciclo escolar (es decir, dos cursos académicos)

Afectan a la metodología (procedimientos didácticos, actividades y materiales), a la evaluación, a la temporalización, adaptación de los contenidos priorizando unos sobre otros, etc.

Las adaptaciones significativas son modificaciones en la programación que implican la eliminación de algún objetivo, o contenido o un cambio del criterio de evaluación. Afectan a la metodología (materiales y recursos didácticos), a la evaluación (introduciendo o eliminando criterios), a los contenidos (introduciendo o eliminando contenidos específicos) y a los objetivos (introduciendo o eliminando los que no respondan a las necesidades específicas del alumno).

El currículo educativo es lo suficientemente flexible y abierto como para que los maestros y profesores pueden elaborar las programaciones en función de las características y necesidades de sus alumnos y centros.

Los libros de texto a utilizar por el alumno cuando no tiene resto visual deben estar transcritos al sistema braille. Cuando el alumno tiene resto visual, los libros que utilice serán los mismos que el resto de alumnos, pero necesitará leerlos con las ayudas ópticas prescritas. En ocasiones, para facilitar el estudio, se pueden ampliar (macrotipos).

En cuanto a la tiflotecnología, sólo indicar que el alumno debe aprender a utilizar todos los aparatos tiflotecnológicos que estén a su alcance, ya que con ellos puede acceder al conocimiento, la información y la comunicación.  

La discapacidad visual no impide el desarrollo del lenguaje, sino que se convierte en una herramienta importantísima que asegura la comunicación y es un recurso para aprender insustituible porque le describe la realidad y porque es la base para todos los demás aprendizajes.

El área matemática necesita, en general, adaptaciones curriculares más  importantes que otras áreas, sobre todo, en aquellos contenidos más abstractos o relacionados con conceptos espaciales, como la geometría. En otras ramas de la matemática como el cálculo mental, las operaciones aritméticas, las medidas o la resolución de problemas no hay dificultades, sobre todo, si se utilizan materiales accesibles a la discapacidad visual y una metodología sensible a la falta de visión.

En conocimiento del medio (sociales y naturales), las adaptaciones curriculares están directamente relacionadas con proporcionar al alumno los materiales necesarios para acercar la información y hacerla accesible.

En educación artística es primordial la adquisición de valores relacionados con lo estético y lo creativo. Las adaptaciones irán encaminadas a sustituir la información visual, que adquiere tanta importancia sobre todo en la educación plástica, por la información de otros sentidos.

Por último, la educación física es un área en la que la información visual y la orientación espacial juegan un importante papel. Es necesario que los alumnos con discapacidad visual participen en todas las actividades por los beneficios que el desarrollo psicomotor, el deporte y la gimnasia representan para el desarrollo cognitivo, muscular, el conocimiento del cuerpo, el fomento de hábitos saludables, comunicación y relación con los iguales.