Educación Inclusiva

Módulo 4: Adaptaciones curriculares

Adaptaciones por áreas curriculares

Matemáticas

El área matemática necesita, en general, adaptaciones curriculares más  importantes que otras áreas, sobre todo, en aquellos contenidos más abstractos o relacionados con conceptos espaciales, como la geometría.

En otras ramas de la matemática como el cálculo mental, las operaciones aritméticas, las medidas o la resolución de problemas no hay dificultades, sobre todo, si se utilizan materiales accesibles a la discapacidad visual y una metodología sensible a la falta de visión.

La utilización de la máquina Perkins para la realización de las operaciones matemáticas es decisiva. En la máquina Perkins se pueden realizar, de la misma forma que un alumno vidente lo hace en el papel,  las mismas operaciones aritméticas utilizando algunas convenciones para simplificar la colocación de las cifras y evitando las líneas. Estas pueden ser sustituidas simplemente por líneas en blanco.

En el CRE de Sevilla, una niña con discapacidad visual trabaja con la máquina Perkins en clase

En el área de matemáticas la utilización de la máquina Perkins es decisiva por la complejidad de las operaciones que el alumno o alumna tiene que realizar. Fuente: Banco de imágenes de la ONCE.

Por ejemplo, a la hora de plantear una operación matemática (una suma) podemos establecer una metodología concreta que agilice la tarea. Enseñaremos al alumno algunas adaptaciones, como por ejemplo, al plantear la operación con la máquina omitiremos el signo de número (que sería necesario anteponer para indicar que es un número), ya que suponemos que al hacer la operación sólo van a aparecer números. Situamos los sumandos unos debajo de otros, como se hace en tinta, poniendo en línea las unidades, decenas, centenas, etc. En vez de trazar la línea para sumar, dejamos un renglón en blanco. Realizamos la suma escribiendo los números resultantes de derecha a izquierda (igual a como se hace en tinta). La máquina nos permite ir comprobando lo que se escribe, sin necesidad de sacar el papel. Para terminar, es importante que el alumno vuelva a escribir la operación completa y el resultado, esta vez sí, con los signos de número correspondientes. De esta forma, el alumno puede realizar su trabajo igual que el resto, a la misma velocidad, con la misma información y tener constancia del trabajo realizado y posibilidad de autocorregirlo después.

Lo mismo se debe hacer con el resto de operaciones: restas, multiplicaciones, divisiones, fracciones, descomposición de factores primos, operaciones con decimales, con medidas, álgebra, geometría…

Para otras representaciones: diagramas cartesianos, tablas de doble entrada, etc. también se utiliza la máquina Perkins, obviando las líneas, sustituyéndolas por espacios en blanco y situando los puntos de intersección con signos braille.

Amplía: Para una mayor profundización en este tema sugerimos la consulta de las obras monográficas sobre matemáticas de José Enrique Fernández del Campo (2004):

  1. Braille y matemática
  2. Del cálculo mental
  3. Cálculo por calculadora

Para facilitar todas estas estrategias es necesario fomentar el cálculo mental que tiene grandes ventajas para los alumnos sin visión. En primer lugar se evitan las dificultades para el cálculo escrito y la necesidad de utilizar instrumentos o aparatos. Además, tiene otras ventajas como por ejemplo, de tipo lúdico, de desarrollo de estrategias de pensamiento, de memoria inmediata, capacidad de concentración, atención y agilidad mental.

También existen otros materiales específicos para los alumnos con discapacidad visual que facilitan la tarea como por ejemplo:

En cuanto a la metodología a utilizar, es necesario que en las explicaciones de la pizarra se tenga cuidado para evitar expresiones basadas en aspectos visuales, sin un significado preciso, por ejemplo: sumar «estos dos números» no tiene sentido para una persona con ceguera que no ve la pizarra. En su lugar, basta con verbalizar a qué números nos estamos refiriendo: «sumar siete más nueve».

Es conveniente enseñar el empleo de las medidas corporales del propio alumno (la medida de sus pies, cuánto mide un palmo de su mano –la distancia entre el meñique y el pulgar extendidos), o sus brazos extendidos en cruz. Estas medidas le servirán como referente de otras medidas que pueden ser necesarias en la aplicación de sus conocimientos.

En geometría, se debe describir las formas, tamaños, distancias, figuras y componentes para que el alumno adquiera ciertos conceptos geométricos o espaciales. Será conveniente que manipule objetos tridimensionales (figuras geométricas planas, cuerpos geométricos) o bidimensionales adaptados en relieve (láminas en Thermoform) y, así, poder ir desarrollando conocimientos espaciales. Además, necesitará la adaptación de textos al sistema de lectura utilizado.

Este aprendizaje implica una base de orientación y desarrollo espacial. No obstante, hay algunos conceptos como el de perspectiva, que son muy difíciles de captar por el niño con ceguera.  

Para la realización de gráficas es sencilla y muy indicada la utilización de la goma de caucho, con plantillas en relieve, en papel donde aparecen los ejes de coordenadas o las tablas de doble entrada. Sobre ellas, el alumno marca los puntos con punzón o bolígrafo, y luego puede ser corregido por el profesor. (También puede utilizarse en estos casos geoplanos con gomas y pivotes, pero es más sencillo y permanece el trabajo realizado con la goma de caucho)

Para el aprendizaje de todos estos contenidos es necesario el conocimiento de la signografía matemática.