Educación Inclusiva

Módulo 1: El dilema de las diferencias. La inclusión educativa

Diferencias individuales

La puesta en marcha de la inclusión educativa refleja, en esencia, la respuesta
que los sistemas educativos (tanto a niveles macro como son la organización, el currículo o el marco legislativo), como a niveles micro (centros y aulas
escolares) provocan en no pocas ocasiones el dilema de las diferencias
individuales. Dicho dilema, se vincula a la valoración que hacemos de la
diversidad humana (lo que en ocasiones nos conduce a percibir a otros como
diferentes o inferiores a nosotros tal y como veremos en el siguiente módulo) y hace referencia a la controvertida tarea de tratar de ofrecer a todo el alumnado igualdad de oportunidades en su aprendizaje y en la participación
escolar.

Amplía: Es interesante el trabajo realizado por Alan Dyson en 2001 sobre Dilemas, contradicciones y variedades en la inclusión. Sus aportaciones incluyen siempre una visión crítica con respecto a los significados de un movimiento  positivo, pero no exento de controversias. Habla de cuatro posibles lecturas de la inclusión educativa, en parte complementarias: la  inclusión como lugar, como educación  para todos, como participación y como inclusión social. Seguir regularmente sus trabajos es una  buena garantía para no dejarse llevar por los maximalismos de las novedades ni por la complacencia mostrada con relación a los esquemas  educativos al uso.

Las diferencias entre el alumnado a las que dicho dilema alude son bien conocidas por todos: género, capacidad, procedencia, identidad cultural, clase social, etc. Tomemos el ejemplo del género y hagamos un breve recorrido histórico sobre cómo se ha pensado y estructurado la educación de hombres y mujeres. De forma sintética y sin entrar en análisis profundos obseravamos como, en un primer momento, se consideró que la educación escolar (lo que esta significara en cada época y país) era necesaria para los hombres, pero no así para las mujeres que se veían relegadas en el ámbito social a tareas domésticas y de cuidado de los hijos/as. Cabría decir, como en otros casos, que en estos primeros momentos no había propiamente un dilema, pues se prescindía de las mujeres como sujetos de educación.

Todavía hoy existen enormes desigualdades de acceso y permanencia de las niñas y las mujeres a los sistemas educativos. Fuente: Elaboración propia.

Como es bien sabido (aunque lamentablemente en muchos países del mundo esta situación sigue siendo todavía hoy la realidad cotidiana de muchas mujeres), la evolución de nuestros valores y concepciones sociales y educativas llevó a las sociedades a enfrentar ese dilema con propuestas que avanzaban algo en la educación de las mujeres si bien mantenían la segregación de ambos géneros. En efecto, ofrecían una cierta educación a las mujeres (ciertamente sólo a algunas de determinadas posiciones socioeconómicas), pero más como un adorno social que como una acción emancipatoria de su desarrollo personal y social. Luego, y tras un esfuerzo que se prolongó hasta mediados del siglo XX, se logró el reconocimiento de derechos a una educación igual a la de los hombres, al menos en su tramo básico, pero de nuevo separados, pues para entonces se veía muy difícil, contraproducente e inadecuado, la coeducación en un mismo centro. Los profesores de entonces decían «no estar preparados para atender ritmos de aprendizaje, motivaciones y formas de estar en clase tan distintos como los de los chicos y las chicas».  Por otra parte, el avance hacia posiciones más igualitarias se ha hecho, en parte,  a base de denunciar que la progresiva «integración» de las mujeres en los sistemas educativos era  bajo un modelo donde lo masculino era lo mayoritario, lo más valorado y reconocido, y  tras una cierta idea de asimilación de los valores y formas de ser femeninos a los valores y formas de ser masculinas en tanto que patrón de referencia social.

Sólo muy recientemente el dilema de la atención educativa a hombres y mujeres se ha resuelto con opciones inclusivas, en las que todos y todas tienen los mismos derechos, las mismas opciones y donde se asume que es necesario adaptar las enseñanzas cuando sea necesario, a las necesidades de las mujeres – tanto como a las de los varones – para promover el progreso escolar de todos con vistas a una sociedad donde hombres y mujeres gocen de iguales oportunidades, se reconozcan en su diversidad y se respeten por lo que son.

Amplía: El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Ministerio de Igualdad elaboraron en 2009 un curso sobre coeducación. Si quieres puede acceder a sus contenidos para Amplíar tus conocimientos del tema.

Portada del curso

Otras diferencias individuales han tenido una historia similar en el sistema educativo y han estado condicionadas por concepciones y valores muy semejantes a los que apreciamos en el caso del género. Las diferencias culturales (indígenas u originarios de los países colonizados versus colonizadores), las raciales (blancos versus negros), o las diferencias por capacidad (alumnos normales versus alumnos especiales o con discapacidad).

Escuelas sin Racismo es un proyecto que ofrece a los centros herramientas para trabajar la solidaridad, la tolerancia y la diferencia norte-sur. Fuente: www.escuelasinracismo.org

Amplía: Si quieres profundizar sobre estos análisis te recomendamos que leas el artículo Acerca del origen y sentido de la educación inclusiva de Ángeles Parrilla,  publicado en la Revista Educación, Nº 327 en 2002

La propuesta de construir sistemas educativos inclusivos debe ser vista, entonces, como un paso más, tal vez no el último, de nuestros sistemas educativos, para dar respuesta al dilema de las diferencias individuales en la educación escolar. Es evidente que la resolución de algunos de estos dilemas parciales ha evolucionado más rápida y consistentemente que la de otros. En este sentido, por ejemplo, pocos cuestionan en la actualidad la conveniencia de la coeducación en todas las etapas educativas, como tampoco se defienden las escuelas raciales (aunque de facto eso es lo que ocurra en algunos casos). Ello tiene el valor de que nos permite pensar y estudiar sobre cuáles han sido las condiciones y elementos que han facilitado esta evolución, pues de ellos podremos seguramente, aprehender líneas de acción relevantes para los dilemas de las diferencias que van por detrás en esta particular historia educativa.