Orientar a chicas y a chicos

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Reflexión

Piensa un momento en tu propia experiencia. A la hora de elegir el rumbo que decidiste dar a tu vida, ¿qué tuviste en cuenta?

Dice Concha Jaramillo "la orientación escolar se percibe como un proceso continuo integrado en el currículum y, por tanto, como una acción que forma parte del mismo hecho educativo. La finalidad de la orientación es el desarrollo integral de las capacidades del alumnado, así como del acompañamiento en su toma de decisiones para situarse en la sociedad" ( Concha Jaramillo: La orientación vivencial escolar y profesional. En Formación del profesorado: igualdad de oportunidades entre chicos y chicas. Instituto de la Mujer. Madrid, 1999, p.59).

En este sentido, orientar a chicos y chicas hacia un proyecto de vida va más allá de aconsejarles con respecto a la elección de una profesión. Requiere identificar aquellos elementos que van a influir en sus elecciones y es necesario que sean conscientes de ellos para poder elegir "de verdad" y no dejarse "arrastrar por la corriente".

Quien orienta debe tener en cuenta que, en muchos aspectos, la realidad afecta de modo diferente a chicos y a chicas. Por ejemplo, es fácil que hayas oído a muchas mujeres que quieren ser madres biológicas, preguntarse y hacer cábalas acerca del momento idóneo para plantearse un embarazo y poder combinarlo con su vida profesional o con una determinada situación familiar; un chico nunca tendrá que realizarse esta pregunta, si bien tendrá que preguntarse y decidir, al igual que ellas, qué grado de implicación va a tener en el caso de optar por ser padre o tener menores a su cargo.

Quienes orientan deben tener en cuenta cómo afecta la realidad a chicos y chicas.

Quienes orientan deben tener en cuenta cómo afecta la realidad a chicos y chicas.
Fuente: Banco de imágenes y sonidos del INTEF.

Orientar a chicos y chicas requiere tener en cuenta algunas cuestiones que les pueden ayudar a tomar decisiones sobre sus vidas, sin que ello suponga que sus respuestas iniciales son las que finalmente van a ser llevadas a cabo. Más bien al contrario, tienen unos cuantos años para seguir reflexionando acerca de sí y tener la oportunidad de ver pros y contras antes de tomar una decisión que, aunque en un primer momento puede ser definitiva, también puede modificarse con el tiempo. Estas preguntas pueden estar relacionadas con:

  • Las capacidades que cada persona tiene y que desarrolla con entusiasmo, energía y ganas. ¿Qué es lo que me gusta hacer, me gusta hacerlo bien y tengo interés por hacerlo cada vez mejor?
  • La visión que cada persona tiene de de sí, al imaginarse desarrollando una actividad determinada donde ponga en marcha esas capacidades ¿En qué tipo de trabajo o actividad puedo desarrollar mejor mis capacidades? ¿Cuál es la profesión que realmente deseo ejercer?
  • La formación que exige el desarrollo de una determinada actividad. Para poder tener esta profesión, ¿qué estudios tengo que realizar?, ¿durante cuánto tiempo? ¿Qué otras cosas necesito: idiomas, necesidad de viajar, etc.? ¿Qué posibilidades reales tengo de acceder a esa actividad?
  • Las necesidades derivadas de la vida cotidiana que cada persona imagina que va a tener y cómo piensa que va a afrontarlas Cuando viva fuera de la casa familiar, ¿cómo voy a ocuparme de mí y de mis necesidades?, ¿con quién y cómo quiero convivir?
  • El compromiso social que cada persona está dispuesta a asumir: ¿Me gustaría participar en alguna labor social o en un voluntariado o en algún grupo o asociación que conecte con mis inquietudes?
  • Las actividades de ocio y tiempo libre que le gusta realizar. Es necesario que además encuentre un tiempo sólo para mí, para hacer lo que me gusta, para descansar o para lo que sea, pero sólo para mí.
  • La necesidad de dar un sentido libre a la diferencia sexual. ¿Los modelos de ser hombre o de ser mujer que tengo a mi alrededor responden a las preguntas anteriores? ¿Tengo que buscar otros referentes que se acerquen más a la idea de ser hombre o de ser mujer que me he ido haciendo durante estos años? ¿Puedo crear una forma propia de ser hombre o de ser mujer que sea acorde con mis deseos?

Ante este tipo de preguntas, es habitual que los chicos centren su reflexión en su carrera profesional y en los pasos que tienen que dar para alcanzarla, mientras que las chicas suelen dar importancia, además, a la formación de una familia u otros componentes relacionales o afectivos.

Seguramente habrás conocido a algunas chicas, las menos, que perciben la formación de una familia como un elemento clave y excluyente que les impide el desarrollo en otras áreas; o bien, es posible que hayas hablado con chicos con la idea fija de realizar una formación continua, pensando que esto les servirá para optar a mejores puestos profesionales y ésa pasa a ser una idea central en su vida, hasta el punto de limitar sus relaciones o de empobrecer su vida afectiva.

Desde esta forma de entender la orientación, como un proceso que va mucho más allá de la elección profesional y que introduce elementos afectivos y relacionales, el profesorado debe cuidar:

  • El lenguaje que utiliza, de manera que en su expresión no cierre, sino al contrario, invite a alumnos y alumnas a imaginarse y avivar el deseo de lo que pueden y quieren llegar a ser.
  • Las imágenes que muestra, tanto en sus explicaciones cotidianas como a las que hace referencia en los libros de texto, para que se conviertan en referentes de muchas maneras diferentes de concebir la propia existencia y procurando siempre que hombres y mujeres tengan una representación equilibrada.
  • Dar sentido a la formación que el alumnado va adquiriendo de manera que niños y niñas perciban que la información que se transmite en el centro les sirve para entender mejor su realidad cotidiana y para sentirse partícipes del mundo en que viven.
  • La propia apertura hacia distintas formas de ser y estar en este mundo.
  • Los mensajes que da con respecto a lo que hombres y mujeres realizan.
  • Potenciar la singularidad de cada niña y cada niño fijándose en aquello que eligen con libertad y viven y desarrollan con entusiasmo.
  • Poner en juego su propia singularidad.

Campaña publicitaria del Ministerio de Cultura y el Instituto de la Mujer (1988).

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Investiga

En una clase de primero de ESO se pidió al alumnado que se juntaran por grupos y dibujaran el plano de una casa en la que vivirían cuando fueran un poco mayores.

  • En un grupo en el que sólo había chicos dibujaron una casa con habitaciones individuales, sala de juegos, sala de cine, diversas pistas deportivas, piscina climatizada y ordenadores por todas partes. Cuando, en la puesta en común, mostraron su modelo de casa, alguien les preguntó cómo mantendrían todo eso, con qué dinero, quién lo limpiaría, dónde estaba la cocina, etc.
  • En un grupo compuesto por chicas y chicos idearon una casa con dos habitaciones grandes: una de chicos y otra de chicas. Plantearon un salón muy grande con varias zonas: para ver TV, para juegos, para charlar, para comer. Tenían una cocina y varios cuartos de baño para no molestarse entre sí. Idearon además un sistema de turno para limpieza y unos horarios que combinaran trabajo y descanso para que todo el mundo pudiera disfrutar de la casa.

¿Qué criterios ha tenido en cuenta cada uno de los grupos a la hora de diseñar sus casas?

En el primer grupo se plantean únicamente desarrollar el mayor interés que tienen en el presente: jugar. No se plantean las necesidades cotidianas, ni la relación entre las personas, ni el trabajo.

En el segundo grupo visibilizan la importancia de espacios comunes y de espacios segregados por sexo; tienen además en cuenta los trabajos, tanto dentro como fuera de casa de todas las personas que conviven en ella, y perciben la importancia del descanso y de la convivencia entre todos sus habitantes.

Aunque la situación descrita no deja de ser un juego, y así debe ser tomada, ¿hasta qué punto piensas que el hecho de que el primer grupo esté formado sólo por chicos y el segundo por chicos y chicas influye en las respuestas que han dado?


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Para saber más...

Concha Jaramillo: "La orientación vivencial, escolar y profesional".
En Formación del profesorado: igualdad de oportunidades entre chicas y chicos. Instituto de la Mujer. Madrid, 1999. Módulo 5. Págs. 59-65.