Jornadas y jornadas

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Reflexión

Piensa un momento en tu propia jornada de trabajo y compárala con la de las personas con las que convives.

Quizá en tu respuesta detectes que tanto los hombres como las mujeres de tu entorno colaboran en la misma medida y en la organización de sus jornadas tienen en cuenta el tiempo de trabajo que requiere la convivencia. Sin embargo, aunque las cosas poco a poco van cambiando, los datos actuales nos siguen indicando que las mujeres, con mayor frecuencia, hacen más cortas sus jornadas de trabajo asalariado para alargarlas después con asuntos familiares y son quienes en mayor medida piden excedencias para abordar situaciones que requieren una presencia permanente. Mientras tanto, las jornadas de los hombres, suelen permanecen inamovibles, independientemente de las circunstancias, y ocupadas únicamente por el tiempo dedicado al trabajo remunerado fuera de casa. En referencia a esto, seguro que en más de una ocasión has escuchado decir que los hombres suelen tener una jornada, mientras que las mujeres suelen aguantar una doble o incluso una triple jornada.

Algunas de ellas han querido solucionar esta situación contratando a otras mujeres que hagan el trabajo doméstico; sin embargo, la realidad es que esta estrategia, aunque sin duda puede aliviar, no soluciona el problema fundamental, ya que las mujeres contratantes, a pesar de sentir que se liberan de la ejecución de una parte de las actividades, siguen teniendo pendientes otras relacionadas con la organización de la casa, la salud, la educación y las relaciones afectivas; las mujeres contratadas, a su vez, después de una jornada laboral en una casa ajena, siguen trabajando una jornada más en la propia. Ello quiere decir que el problema de la doble jornada de las mujeres no se ha solucionado, sino que se ha trasladado, sólo en parte, a otro sector de población (que actualmente está compuesto en gran medida por mujeres inmigrantes).

Muchas jornadas laborales están medidas según un tiempo que tiene un horario de apertura y cierre con respecto a una actividad. Desde esta perspectiva, una buena parte de los hombres, y también algunas mujeres, sienten que el tiempo que queda fuera del horario laboral es un tiempo "vacío", que tienden a llenar con más asuntos laborales, quizá porque en cierta medida "no tener tiempo", "estar muy ocupado u ocupada" se ha convertido en una clave de éxito social, incluso aunque no vaya acompañado de una actividad interesante ni de una mayor rentabilidad económica. La mayoría de las mujeres no suelen conectar con esta lógica y, más bien, intentan buscar la forma de usar el tiempo con un criterio más cualitativo que no se mide tanto por el número de horas, sino por la realización de actividades para sí y para las personas con quienes conviven.

En los centros escolares también es importante la percepción del tiempo y el diseño de las jornadas. Fíjate en la siguiente apreciación de Milagros Montoya:

"He estado pensando en un tiempo tan cuantitativo como es el de la enseñanza. Sin embargo en la enseñanza secundaria yo creo que es el tiempo más fragmentado, más cuantificado, cada cincuenta minutos nos sometemos y sometemos al alumnado a cambios bruscos, con la justificación de que es preciso un descanso de cinco minutos después de una hora de trabajo. Así no hay ninguna calidad y no se ve la posibilidad de cambiar esa forma insensata de distribución del tiempo. Unas veces es por la presión social que demanda enseñar todo, otras porque el Ministerio impone unos programas y unos tiempos, otras porque se busca la conveniencia horaria de algunos profesores y profesoras... Por eso me preguntaba en qué dimensión me puedo encontrar yo. Me he salido de algunas cosas, pidiendo tener dos horas seguidas con el mismo grupo, pero esto no rompe con esta espiral que va a más cantidad y menor calidad; algo absolutamente disparatado y además imparable" (El trabajo de las palabras. Ed. Horas y horas. Madrid, 2008. P. 155).

Seguramente tú también has pasado por la experiencia de considerar que la falta de tiempo te impedía hacer actividades más interesantes, lúdicas, atractivas para el alumnado.

A veces se elabora la jornada escolar con el fin de que puedan adaptarse a las jornadas adultas. Por ello, cada vez es más frecuente que, una vez que se terminan las clases, niñas y niños sigan en la escuela unas horas más realizando otras actividades, de manera que sus jornadas, en algunos casos, resultan agotadoras.

A veces la jornada escolar se organiza en función de la jornada laboral de las personas adultas.

A veces la jornada escolar se organiza en función de la jornada laboral de las personas adultas.
Fuente: Elpais.com  

A veces, se "culpa" a las madres de esta situación, como si el hecho de que ellas trabajen fuera de casa fuera la causa de que niños y niñas tengan jornadas tan largas. Actualmente este tipo comentarios va en descenso y hay cada vez un mayor acuerdo en considerar que, tanto los hombres como las diferentes instituciones públicas, han de asumir una mayor participación y compromiso en la solución de estas cuestiones, del mismo modo que lo asumen las madres.

Desde los centros escolares sería interesante ayudar a niños y niñas a considerar sus "propias jornadas", de manera que:

  • Tengan en cuenta que ellos y ellas realizan una jornada escolar intensa, mediante la cual están aprendiendo muchas cosas que les ayudarán a saber interpretar este mundo y a caminar por él; es de alguna manera "su trabajo".
  • Ayudar a niños y a niñas, pero sobre todo a niños, a ver que no sólo el empleo es trabajo y que después de su jornada escolar tienen que contar con el tiempo que les supone las tareas que tengan que hacer en casa: preparar sus cosas, mantener el orden en su habitación, colaborar en preparar comidas o hacer recados, etc.
  • Y también tienen que tener un tiempo para el descanso, el juego, las distracciones o las aficiones; y este tiempo puede estar algo estructurado: practicar un deporte, aprender a tocar un instrumento, etc.; pero también han de tener momentos no estructurados para dedicarlo a hacer aquello que en algún momento realmente les apetece hacer.
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Para saber más...

Teresa Torns. Extracto del texto Las dificultades de vivir una vida apresurada. CEAPA. Madrid, 2005.

Datos. Diferencias en el uso del tiempo. Instituto de la Mujer. Madrid, 2011.

Datos. Tiempo dedicado al trabajo doméstico según el tipo de actividad. Instituto de la Mujer. Madrid, 2011

Datos. Jornadas laborales y excedencias. Instituto de la Mujer. Madrid, 2011