Estudios y trabajos

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Reflexión

¿Has pensado alguna vez para qué trabajas? ¿O por qué en algún momento decidiste estudiar? 

En este mismo sentido, hay muchos trabajos que se dice que son "vocacionales" y entre ellos están, por ejemplo, la enseñanza o la medicina. Con esta expresión solemos referirnos al hecho de que hay trabajos que requieren una disposición "especial" y un gran amor hacia la profesión para poder realizarlos. Seguro que has conocido a alguna persona, fuera cual fuera su profesión, de la que has podido decir "ama su trabajo". Si te das cuenta, los criterios que están detrás de este comentario suelen estar relacionados con la pasión y la creatividad que ponen al realizarlo, con el interés por ahondar en la tarea y por hacer las cosas con un cariño que va más allá de una buena ejecución técnica. Quizá despertar en el alumnado esa capacidad de "amar" una profesión sea una cuestión a tener en cuenta desde la orientación. Sin embargo, actualmente esta tarea puede resultarnos difícil, porque fácilmente chocamos con otras concepciones sobre el trabajo o el estudio. Concretamente:

  • La idea de conseguir dinero "fácil" y de la forma más rápida posible. Seguro que te has encontrado el caso de chicos y chicas que, al terminar la Educación Secundaria, quieren ponerse a trabajar "ya" y cuentan que lo que realmente les interesa es ganar dinero para obtener cosas (un coche, una moto, salir, viajar, etc.).
  • Una idea de los estudios que tiene que ver con la "acumulación de formación" (o de títulos), entendiendo que de esta forma hay una mayor posibilidad de encontrar puestos de trabajo; de esta manera la formación no es más que un medio para conseguir un empleo. O al contrario, se puede considerar la formación como una barrera o una pérdida de tiempo cuando no abre las puertas a un buen puesto de trabajo. En ambos casos se entiende la formación como un medio que sirve o no sirve, pero no como una situación en la que se aprende, en la que se valora lo que otros y otras pueden transmitirme para llevar mejor a cabo una determinada labor.
  • El hecho de que actualmente el beneficio económico parece estar por encima de todo, de manera que lo prioritario no son las personas ni su calidad de vida, sino la producción y sus beneficios.

Ante este panorama, chicos y chicas suelen actuar de diferente manera. Últimamente parece clara y constatada la tendencia de las mujeres a tener mejores resultados académicos que parecen estar asociados a una mayor responsabilidad ante lo que hacen, a un mayor interés por aprender y a considerar que la formación es un elemento importante de cara a realizar una profesión en el futuro.

Muchos trabajos, entre ellos la labor educativa, requieren una especial disposición para realizarlos.

Muchos trabajos, entre ellos la labor educativa, requieren una especial disposición para realizarlos.
Fuente: Banco de imágenes y sonidos del INTEF.

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Para saber más...

Carmen Morán. "¿Por qué las mujeres son más listas?" . El País (12/02/2006).

Graciela Hernández Morales. "Cómo orientar a chicos y a chicas". Cuadernos de Educación No Sexista. Nº 5. Instituto de la Mujer (1997).


A medida que las mujeres se han ido incorporando al mundo del trabajo remunerado, han ido aportando a muchos oficios una manera particular de verlo que contribuye a aumentar la riqueza y la creatividad en la forma de desarrollarlo. En general, muchas mujeres aportan un "más relacional", es decir, una capacidad de establecer relaciones, negociar, mostrar afectos, que es valorado en muchas empresas y situaciones laborales (puedes revisar el Módulo 1 que trata el tema de la feminización de la enseñanza). Otras veces, por el contrario, se han amoldado al modelo de trabajador asociado tradicionalmente a los hombres y han adoptado sus patrones de ejecución, sin que apenas se noten cambios.

Igualmente, cuando los chicos se incorporan a profesiones tradicionalmente femeninas, no suelen tener problemas para encajar con sus compañeras; es más, habitualmente su presencia se valora muy positivamente porque aporta riqueza y diversidad.

Merece la pena observar cómo en los últimos años se ha modificado radicalmente el signo de algunas profesiones que, siendo antes mayoritariamente masculinas, se han convertido en profesiones en las que trabajan mayor número de mujeres que de hombres. Esto no ha ocurrido en el caso de los chicos. Ello probablemente responde a que, como ya hemos visto varias veces en este curso, ellos tienen más dificultad para introducirse en un mundo "feminizado", al considerar que sus características tienen menos valor. Aunque llama la atención cómo en algunos oficios, protagonizados mayoritariamente por mujeres, destacan figuras masculinas que se catalogan socialmente como "los mejores" de la profesión, los que tienen más prestigio o quienes están en puestos de dirección, etc. En estos casos hay que intentar que niños y niñas entiendan que hacer una profesión bien no implica llegar a puestos de poder o de prestigio. Para ilustrar esta idea, fíjate en el comentario que hizo una profesora en un curso de formación:

"Hay muchas profesoras que no quieren ser directoras de los centros porque lo que a ellas les gusta es precisamente lo que hacen y no otra cosa; a ellas les gusta estar en contacto con el alumnado y enseñar y no meterse en trámites burocráticos y reuniones interminables y tener que utilizar un tiempo que no les proporciona satisfacciones y que dejan de aprovechar para sí y para su familia".

Lo cual no quiere decir que, al mismo tiempo, haya otras muchas mujeres que consideren que les merece la pena gastar más tiempo del habitual en su profesión y lanzarse a labores directivas desde las que contribuir, de otra manera, a ir transformando este mundo.

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Actividad de Lectura

"Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas y anatomistas de la historia occidental. Sabían procurar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmitían de unas a otras. Y fueron también comadronas que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin título; excluidas de los libros y de la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se transmitían sus experiencias entre vecinas, de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba "mujeres sabias", aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral.

(...) Las brujas vivieron y murieron en la hoguera mucho antes de que apareciera la moderna ciencia médica. La mayor parte de esas mujeres condenadas como brujas eran simplemente sanadoras no profesionales al servicio de la población campesina y su represión marca una de las primeras etapas en la lucha de los hombres para eliminar a las mujeres de la práctica de la medicina".

Barbara Ehrenreich y Deirdre English: Brujas, comadronas y enfermeras.
Ilustración:
Cirujana haciendo una cesárea. Sally Fox: La mujer medieval. Libro de horas iluminado. Mondadori. Madrid, 1989.
Tomado de: "De otra manera"
. Cuadernos de educación de adultas, Nº 4. Instituto de la Mujer. Madrid, 2000. Pág. 241.