Los juegos

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Reflexión

Piensa un momento en tu propia historia de juegos: ¿a que jugabas durante tu infancia y adolescencia?, ¿con quién?, ¿piensas que alguno de estos juegos ha sido importante en tu vida? ¿Recuerdas alguna actividad física que te ayudara a desarrollar algo de ti con más intensidad? Y actualmente ¿a qué sueles jugar?

La actividad física suele constituir una parte importante de los juegos que niños y niñas desarrollan. Ya has observado que en muchas ocasiones niños y niñas juegan de forma diferente y también a veces es diferente la actividad física que desarrollan en los juegos.

Quizá, en tu respuesta, has encontrado que por el hecho de ser niño no has podido jugar a cosas que realmente te apetecían; igualmente pudo ocurrirte por el hecho de ser niña. Pero también puedes mirarlo desde otro punto de vista: quizá por el hecho de ser niña aprendiste con tus juegos a tener una buena coordinación, un buen sentido del ritmo o a ocupar el espacio teniendo en cuenta que hay que compartirlo con otras personas; o bien por el hecho de ser niño aprendiste a ser ágil, a desarrollar movimientos en cualquier espacio o a salvar fácilmente obstáculos. En cualquier caso, tienes la opción de "recuperar el tiempo perdido" porque realmente nunca dejamos de jugar.

Ya hemos visto que la historia de juego y de movimiento de cada persona está marcada por una educación que, en algunas ocasiones, todavía sigue siendo estereotipada desde patrones sexistas y esto es un problema en la medida que impide la expresión libre de los cuerpos a través del movimiento. Como ya vimos cuando hablamos de los "condicionantes culturales", en muchas ocasiones a los niños se les sigue ofreciendo actividades y materiales que tienen que ver con el movimiento y la acción, mientras que a las niñas se les siguen ofertando juegos, que aunque impliquen movimiento, no ocupen demasiado espacio, al tiempo que a veces se les proporcionan accesorios que dificultan la posibilidad de mover su cuerpo con libertad.

Se trataría de que tanto niños como niñas puedan desarrollar a través del juego diferentes capacidades y formas de movimiento. Por ello sería interesante fomentar en ambos sexos, aunque de forma especial en los niños:

  • Juegos en cuyo movimiento esté también presente la coordinación, la flexibilidad.
  • Juegos cooperativos, donde sea necesario tener en cuenta la participación de todos y todas.
  • Juegos que, aun teniendo en cuenta la fuerza física, ésta no sea utilizada como agresión; tener en cuenta que, dados los modelos a los que están expuestos los alumnos, es más fácil que ellos utilicen las agresiones como si fueran un juego o la fuerza física para agredir.

Del mismo modo, fomentar en ambos sexos, aunque de forma especial en las niñas:

  • Juegos que ayuden a salvar barreras físicas cotidianas: bajar deprisa unas escaleras, saltar una valla inoportuna o no pararse ante un charco sin saber qué hacer.
  • Actividades que impliquen una cierta superación física, que permitan explorar las capacidades del cuerpo y del entorno.
  • El gusto por probarse a sí mismas con respecto a sus posibilidades físicas. Fomentar el gusto "por intentarlo".

En muchas ocasiones los niños y niñas convierten las dificultades en situaciones lúdicas que les permiten superar dichas dificultades de forma autónoma.

En muchas ocasiones los niños y niñas convierten las dificultades en situaciones lúdicas que les permiten superar dichas dificultades de forma autónoma.

Ten en cuenta que niños y niñas, sobre todo en las primeras etapas de su vida, convierten con gran facilidad muchas dificultades en juego; así un charco se convierte en una oportunidad para dar grandes saltos, un árbol puede ser una buena ocasión para trepar, las puertas abatibles del supermercado son la excusa para pasar muchas veces por debajo sin tocar, la valla del colegio cerrada es lo mejor para trepar por ella y bajar de un salto, un zócalo de piedra es el mejor instrumento para hacer ejercicios de equilibrio y perder el autobús es la excusa para una carrera. Es también parte del juego el que niños y niñas descubran que muchas de estas dificultades las pueden superar por sus propios medios, aprendiendo a controlar y potenciar ciertos movimientos; pero también tendrán que aprender que puede ser peligroso trepar por la valla del colegio o que correr para coger el autobús implica primero mirar a ambos lados de la calle.

Y, por último, no podemos olvidar el componente relacional del juego. Desde este punto de vista introducir el juego en las aulas puede ser una excelente dinámica. Piensa en el siguiente ejemplo:

En una clase de Secundaria, al inicio de curso, una profesora puso en práctica en su tutoría un juego de conocimiento: consistía en moverse por el aula y conectar con personas que respondieran a unas características prefijadas. Por ejemplo: tenían que buscar a dos personas que tuvieran su mismo número de pie, una persona con la que compartieran alguna afición, etc. Una buena parte de los chicos resolvieron el juego como una competición: se subían a una silla y gritaban."¿Quién tiene...?", iban muy rápido buscando las soluciones y al primero que terminó la prueba le jalearon y le subieron a un pódium improvisado. Una buena parte de las chicas optó por aprovechar el juego para la relación: hablaban mucho mientras buscaban a otras personas. Por ejemplo "¿Tú gastas un 37?", -"no, yo gasto un 42". -¡anda, como mi madre!; pues a ella le genera problemas a veces encontrar determinado tipo de calzado"; - "y a mí; es un rollo. Suelo ir a una tienda, que aunque me pilla lejos de casa, normalmente encuentro lo que quiero"; -¡Ah!, pues ya me contarás. Voy a seguir con el juego y luego hablamos".

En esta situación puedes observar distintas maneras de jugar; en los chicos está más presente la competitividad, el deseo de ganar, la diversión, la expresividad "explosiva"; y en las chicas está más presente la relación, el gusto por saber algo más de las personas con las que vas a compartir el resto del curso. No se trata de pensar que una forma es o no es mejor que la otra, sino de saber que, en el juego, también está presente la diferencia sexual y que, ante lo mismo, unos y otras pueden reaccionar de diferente manera, y ambas merecen el mismo respeto y de ambas podemos extraer conclusiones acerca de lo que nos interesa fomentar. Lo sexista sería pensar que las chicas tuvieran que cambiar su manera de hacer para asemejarse al modelo de los chicos o viceversa (por ejemplo interpretar que "ellas eran unas sosas, mientras que ellos se lo pasaron muy bien"). Lo coeducativo sería pararse a considerar lo que podemos aprender de uno y otro comportamiento, dándole a cada uno el valor que tiene (por ejemplo, pensar que en este caso ellas aprovecharon el juego para la relación y ellos para reírse y hacer reír).

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Actividad

Cada vez es más habitual que en los centros educativos se organicen jornadas culturales, familiares o de convivencia, en las que suelen desarrollarse actividades alternativas a las docentes, que tiene que ver con el conocimiento de la cultura del municipio, o con la realización de actividades que sirvan para potenciar las relaciones, etc.

En jornadas de este tipo es habitual echar mano de la actividad física a través de la recuperación de juegos tradicionales; suele ser el momento de jugar a la comba, a la rayuela, a la goma, saltar al burro, etc.

En algunos centros educativos, previamente a las jornadas, hacen un trabajo con el alumnado destinado a la recuperación y conocimiento de estos juegos; a veces tienen que rellenar una ficha en la que anotan el origen del juego, sus normas, los materiales necesarios, número de personas que pueden jugar, etc. Para rellenarla, normalmente tienen que preguntar a padres, madres u otros familiares o bien informarse a través de libros o Internet.

Basándose en los juegos aportados por el alumnado, en un centro educativo elaboraron un circuito con varios de ellos, teniendo cuidado para que estuvieran representados aquellos juegos a los que tradicionalmente jugaban chicas con otros a los que tradicionalmente jugaban chicos, siempre que no estuviera presente la violencia o que con facilidad se pudiera hacer daño. Elaboraron un circuito en el que estuvieron presentes seis juegos: comba, hacer un circuito "a la carretilla", jugar a la rayuela, saltar "al burro", corro y "tirar de la cuerda" por equipos.

Algunos niños, al principio, protestaron, pero una vez metidos en el juego vieron que era divertido, que sus padres y profesores también jugaban y terminaron pasándolo realmente bien.

Comprueba si en tu centro se da alguna actividad similar a la descrita. Piensa en las ventajas concretas de su realización y en propuestas para mejorarla o renovarla.