Los cuerpos sexuados

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Reflexión

  • ¿Qué valor das a tu propio cuerpo?
  • ¿Cómo te relacionas con él?
  • ¿Cómo afecta a tu vida?

Tomar conciencia del propio cuerpo es fundamental, no sólo para vivir una sexualidad más sana y placentera, sino para vivir mejor. Esto significa asumir la paradoja de vivir en un cuerpo que, aunque es limitado, tiene formas infinitas de expresarse y de sentir.

Psicoballet de Maite León

Fuente: Psicoballet de Maite León. Banco de imágenes y sonidos del INTEF.

Son muchas las formas que tenemos para enseñar que niñas y niños tomen conciencia de su cuerpo. Por ejemplo:

  • La expresión corporal: el baile, la música, el teatro, los disfraces.
  • El reconocimiento de los límites y de las posibilidades, a través del deporte o la actividad física.
  • La escucha del propio cuerpo a la hora de tomar decisiones. Identificar, desde ahí, qué les gusta y qué no, cuando les sale decir sí y cuando decir no, etc.
  • La expresión de sentimientos a través del contacto corporal. En este sentido, es importante que las niñas, y fundamentalmente los niños, aprendan a no dañar (a no pegar ni empujar) a la hora de entrar en contacto con otro cuerpo.
  • La vivencia de sensaciones diversas a través de la audición de música, la observación de un paisaje o las relajaciones.
  • El cuidado del propio cuerpo a través de unos buenos estiramientos, una alimentación equilibrada o dando tiempo al descanso.

Tomar conciencia del propio cuerpo significa tomar conciencia de todo el cuerpo. Esto implica integrar en su vivencia corpórea también sus genitales y poder nombrarlos adecuadamente, o sea, sin ocultar ni magnificar, ni tampoco ridiculizar o violentar.

En este sentido, si un niño de dos o tres años recibe muchos halagos o palabras ostentosas dirigidos a su "pene", entenderá que éste, en relación al resto de su cuerpo, es más importante de lo que realmente es.

Esta no es una cuestión baladí. Esta forma de representar el propio cuerpo estuvo en el meollo de esta situación que ocurrió en un Instituto de Educación Secundaria:
“Un grupo de chicos de quince años ridiculizaron a uno de sus compañeros porque le consideraban "poco hombre" por el simple hecho de ser sensible y dulce. Para defenderse, este chico decidió, en un descanso entre clase y clase, bajarse los pantalones y enseñar sus genitales para demostrar que es "todo un hombre".” A modo de paradoja, este chico usó un gesto para darse importancia que iba en contra de su propia libertad y de su propio sentir.

Por otra parte, una niña de tres años puede sentir que a su cuerpo le falta algo si, junto a la ostentación que sus mayores hacen de "la colita" que tienen los niños, no encuentra palabras para nombrar su propia vulva. Es más, a veces, más que silencio, lo que escucha son palabras que ridiculizan y desprecian los genitales femeninos.

Es fundamental, por tanto, que niñas y niños, chicas y chicos:

  • Comprendan que sus cuerpos, sean del sexo que sean, son completos, o sea, que a las niñas no les falta un pene del mismo modo que a los niños no les falta una vulva.
  • Descubran que la sexuación humana no está presente sólo en los signos externos del cuerpo, sino que también se manifiesta en los cromosomas de las células, en el funcionamiento de las hormonas, en órganos internos, etc.
  • Entiendan que la existencia de dos sexos implica diferencia pero no desigualdad.
  • Descubran que tanto unas como otros tienen infinitas posibilidades de ser y sentir a través de todo su cuerpo. Esto implica tomar conciencia de las posibilidades y sensaciones que tienen en cada poro, cada célula, cada rincón de su organismo.
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Para saber más...

Si quieres profundizar en esta cuestión  que, como has podido ver, es muy compleja, puedes leer los siguientes artículos: