El origen de la vida

Si eres mujer, seguramente recordarás tu primera menstruación, o lo que es lo mismo, recordarás el momento en el que tu cuerpo inició la capacidad de gestar y dar vida que es propia de los cuerpos femeninos.

A veces, al hablar sobre la adolescencia, se equipara la menstruación con la eyaculación masculina. Se intenta hacer equivaler, por tanto, dos experiencias que en realidad no son equivalentes, ya que, aunque ambas tienen relación con la procreación, la eyaculación no tiene nada que ver con la gestación y a la vez sí tiene conexión con el placer sexual. Cuando esto pasa, se minimiza la capacidad femenina de "ser dos" y se deja de nombrar el clítoris como fuente de placer.

Son muchos los mensajes sobre la menstruación que afectan al modo de vivirla. No es lo mismo, por ejemplo, asociar la menstruación con dolor o con inestabilidad emocional que con un momento para cuidarse más o para conocerse mejor cuando los sentimientos están a flor de piel. Tampoco es lo mismo asociar la menstruación con peligro o con algo vergonzante que con la capacidad creadora del propio cuerpo y, por tanto, con algo de lo que una mujer puede sentirse orgullosa. Finalmente, no es lo mismo asociarla con suciedad que con un proceso que ayuda a purificar la sangre.

Son muchos los mitos que han circulado a lo largo de la historia en relación a la menstruación, probablemente porque se trata de un indicador de la capacidad femenina de albergar y gestar a una nueva criatura en su propio cuerpo, una capacidad que, desde el patriarcado, se ha querido banalizar o estereotipar. Así, por ejemplo, todas y todos hemos oído decir cosas absurdas como que una mujer menstruando puede, con su sola presencia, echar a perder el vino o hacer que la mayonesa se corte. Del mismo modo, hemos oído mencionar ideas que, en vez de incentivar el cuidado, ha propiciado restricciones sin sentido para las mujeres menstruantes como son, por ejemplo, no bañarse ni hacer deporte.

Por todo ello, es necesario que las niñas y, de otra manera, los niños sepan que este conjunto de mitos y estereotipos no tienen ningún sentido, que cada niña o mujer tiene su forma particular de vivir la menstruación y que cuidarse en esos días, como también lo es en los demás días, implica alimentarse bien, mover el cuerpo, buscar un lugar y un tiempo para expresar emociones y sentimientos, escuchar lo que le pasa al propio cuerpo y respetar las necesidades físicas y emocionales del momento presente.

Ahora bien, hacer una lectura más positiva de la menstruación de la que es habitual, no significa idealizar la posibilidad de embarazo. Para empezar, es importante que sepan que, aunque es posible el embarazo, el cuerpo femenino generalmente tarda unos años hasta que está realmente preparado para albergar a un bebé sano y para no sufrir daños en el proceso de gestación. Asimismo, es fundamental hacer una reflexión sobre el hecho de que su edad, recursos materiales, madurez o proyectos de futuro no son compatibles con la maternidad y tampoco con la paternidad.

chica embarazada

Autora: Roser Capdevila i Valls. Pág. 39 de Chicas Adolescentes.
Colección Salud VII. Instituto de la Mujer (2006).

Finalmente, es necesario que piensen y conozcan experiencias diversas de mujeres y hombres que les ayuden a tomar conciencia de que el embarazo y el nacimiento de un bebé es sólo el inicio de una relación con una nueva vida que, por sí misma, no garantiza realización personal ni felicidad. O sea, un hijo o una hija, del mismo modo que una pareja o cualquier otra relación, no da sentido a una vida, sino que es al revés, cada cual da el sentido que es capaz de darle a esa experiencia, en función del sentido que ha sido capaz de dar a su propia vida.

Tanto a unas como a otros, sean de la edad que sean, les fascina descubrir su propio origen, entender todo lo que ha sucedido para que fuera posible su nacimiento. Las niñas y los niños, tengan la edad que tengan, están perfectamente preparados para comprender la relación entre el coito y el origen de la vida. Un clima de confianza permitirá que pregunten sobre aquello que no terminan de entender y que expresen lo que sienten al imaginarse este proceso.

Invitar a las niñas y a los niños a sacar el mayor jugo posible a la experiencia de crecer, conocerse y madurar, es ayudarles también a prevenir embarazos tempranos. Esto nos lleva también a la necesidad de explicarles, no sólo de dónde vienen los niños y las niñas, sino también de cómo hacer para que no vengan. Esta es una información relevante, no sólo para las niñas, sino también y de forma especial para los niños que, con más frecuencia de la deseable, sienten que no se trata de una responsabilidad suya.

mujer y hombre

Autora: Roser Capdevila i Valls. Pág. 37 de Chicas Adolescentes.
Colección Salud VII. Instituto de la Mujer (2006).

Para que el embarazo sea realmente una elección y no una imposición, tendrán que tener claro que, de todas las prácticas sexuales, sólo aquellas que hacen que el semen entre en contacto con un óvulo dan lugar a un embarazo. O sea, un fuerte abrazo o un beso "con lengua" no conllevan peligro de embarazo. Del mismo modo, necesitan saber que es posible el embarazo en la primera vez que una chica practica el coito, tanto si lo hace de pie como en cualquier otra postura, si la chica está menstruando o no, si ella ha tenido orgasmo o no, o si el chico ha dado la "marcha atrás" o no. Necesitarán también saber cómo se usan correctamente los diferentes métodos anticonceptivos, sobre todo el preservativo que, además de no tener efectos secundarios y ser fácil de usar, es un método eficaz para evitar enfermedades de transmisión sexual. Sin olvidar que, a veces, estos métodos fallan.

Como todo tipo de información, ésta es susceptible de repetición, ya que es probable que niñas y niños interioricen sólo una parte de la misma y necesiten volver a ella para comprenderla mejor, para poder entender y expresar las sensaciones que les suscitan y para asimilar la relación entre lo que se les cuenta con su propia vida futura o presente, según la edad.