Ser referentes de paz

Recuerda que ya nos hemos preguntado acerca de la práctica de la paz (enlaza a dicho epígrafe 1.3 Práctica de la paz) y hemos reflexionado acerca de lo que hace posible la vida en contextos invadidos por la guerra o por otro tipo de violencia. Imagina que un profesor de Secundaria decida trasladar esta misma reflexión  a su alumnado y trabajar en el aula lo que está pasando en Palestina, Irak o Afganistán; para ello, pide a sus alumnas y alumnos que indaguen sobre qué hace posible que la vida siga existiendo en esos lugares. Esta invitación llevaría a que estos chicos y chicas tomaran conciencia del conjunto de experiencias cotidianas que hacen posible que la gente coma, se entierren a los cadáveres evitando epidemias, se curen y se cuiden a las personas heridas o enfermas, etc.

Esto significa nombrar y reconocer a muchas mujeres que día a día apuestan por la vida, a algunos hombres que las acompañan o que han optado por dar un significado pacífico a su masculinidad y a organizaciones que han sabido favorecer la convivencia y dar como única alternativa, como dice Christa Wolf en su libro Casandra, no la de morir o la de matar, sino la de vivir.

Imagina una situación en la que una niña de seis años se dirige llorando a su maestra, porque otra niña le ha pegado y no sabe bien qué hacer. La maestra, en vez de tratarla como una "acusica" o de invitarla a defenderse sin más, reconoce en el gesto de esta niña el deseo de hacer frente a ese malestar sin "pegar" y que, como no lo sabe hacer, pide ayuda. De este modo, la maestra estará enseñando a sus alumnas y alumnos a dar valor y reconocimiento al deseo de practicar la paz a la hora de afrontar los problemas.

Imagina, finalmente, que un tutor, al escuchar la impotencia de una madre ante la actitud de su hijo, sepa reconocer todo lo que ella ha hecho y la energía que ha puesto para sacar a ese niño adelante. Es más, sepa reconocer y expresar su propia impotencia ante la actitud de este chico, sin culpabilizarla. Con esta actitud, él está haciendo posible que ambos inicien una reflexión conjunta sobre qué hacer y actúen apoyándose mutuamente, sin usar a la otra persona como "chivo expiatorio".

Estas situaciones no son producto de la mera especulación o fantasía; hemos procurado reflejar en ellas experiencias reales que hemos visto o vivido en primera persona. Con ellas, pretendíamos invitarte a centrar tu mirada en aquellas actuaciones que son o pueden llegar a ser referentes de paz. Son formas de estar y de hacer en las que hombres y mujeres se abren a la relación con las personas de su mismo sexo y con las del otro sexo, reconocen a las mujeres sin estereotiparlas y abren los conflictos e intentan atajar la violencia existente sin violencia.

Hacerse portadores o portadoras de esta forma de actuar es ser un referente de paz para el alumnado, para las y los colegas y para las familias.

Esto significa también atender a esos gestos cotidianos, que no por ello dejan de ser fundamentales, como son, por ejemplo, saludar, interesarse por el otro o la otra, colaborar, sonreír, hacer bien el trabajo, cumplir el horario, etc.