La violencia en la escuela

Las manifestaciones de violencia contra las mujeres no se dan sólo entre el alumnado; también se producen en las relaciones que el profesorado mantiene entre sí, sostiene con las familias y crea con el alumnado. En este sentido, si tomamos en consideración el hecho de que el alumnado no aprende sólo con lo que se le dice, sino fundamentalmente con lo que ve hacer a sus mayores, es importante prestar atención al conjunto de relaciones que se dan en el contexto escolar.

Para ilustrar esta reflexión, a continuación contaremos algunas situaciones reales que se han dado en determinados centros educativos y que dan cuenta de que, a veces, la violencia contra las mujeres se hace presente en la relación que el profesorado establece entre sí:
  • Entre risas, un profesor habla de una alumna haciendo referencia a su cuerpo, como si se tratara de un objeto sexual.
  • En una reunión de claustro se escucha con más atención y se valora más lo dicho por los profesores que lo dicho por las profesoras.
  • Un profesor ridiculiza lo que dicen las profesoras y el modo en que lo dicen, cuando ellas hablan de su preocupación por un niño dulce y sensible que está aislado.
  • Un profesor desvía la conversación con piropos hacia una profesora, cuando ella plantea alguna cuestión que considera relevante.
Del mismo modo, en la relación que el profesorado mantiene con las familias, a veces se dan situaciones como éstas:
  • Un padre escucha con atención lo que le dice el profesor de ciencias de su hijo, pero no hace lo mismo con la tutora, por el simple hecho de que es una mujer.
  • Un padre ridiculiza lo que dice una profesora o su propia mujer sobre las necesidades afectivas de su hijo.
  • Un profesor responsabiliza a la madre de la mala actitud de un alumno, a pesar de que es ella la que más se preocupa por él y acude a las reuniones en el colegio.  O sea, sin dar la relevancia que tiene a la ausencia paterna.
  • Una profesora, al enviar las calificaciones de su alumnado a las familias, solicita en una carta la firma del padre (no la de la madre).
Finalmente, en la relación que el profesorado establece con su alumnado, a veces se dan situaciones como éstas:
  • Un grupo de alumnas y alumnos prestan más atención a sus profesores que a sus profesoras.
  • Un alumno escribe un insulto grosero y sexista en la pizarra destinado a una profesora.
  • Un profesor de educación física pone a las chicas de su clase como animadoras del deporte realizado por los chicos.
  • Una profesora atiende con más cuidado e interés la palabra de los chicos que la de las chicas.
  • La directora de un centro pone un castigo a una chica por haberse besado con un chico en horas de clases, pero no le pone el mismo castigo al chico que la besó y que también había dejado de asistir a clases.
Como puedes observar, en todas estas situaciones, de un modo más o menos sutil, a través de la infravaloración, la estereotipación o la anulación de lo que son y hacen las mujeres, se da más valor y relevancia a lo que son y hacen los hombres.
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Observación

  • ¿Has visto algún tipo de situaciones similares a éstas en el centro donde trabajas?
  • ¿Has visto otro tipo de situaciones que también consideras que son violencia contra las mujeres?

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Para saber más...

Si quieres profundizar en esta reflexión, puedes leer las páginas 23-33 del Cuaderno Relaciona: una propuesta ante la violencia. Instituto de la Mujer (2001)