Repaso del módulo

El lenguaje es nuestro medio de comunicación por excelencia. Es clave en la interpretación del mundo y en la transmisión de afectos, ideas, cultura, valores.

Hablar es hacer simbólico. La lengua tiene capacidad para dar sentido y significado a la realidad que vemos, para conocer aquellos otros aspectos que no tenemos presentes o para imaginar nuevas maneras de concebir y entender el mundo.

La lengua que hablamos no sólo es un código, ni existe en abstracto. La aprendemos en la primera infancia en una relación amorosa y de cuidado generalmente con la madre o con quien ocupe su lugar; por eso se llama lengua materna. En la lengua materna las palabras se corresponden con las cosas y aprendemos a nombrar por la confianza en quien nos enseña.

El uso que se hace de la lengua refleja, al menos en parte, los valores presentes en la sociedad donde ese lenguaje se utiliza y se transforma. En una sociedad patriarcal se da un uso androcéntrico y sexista del lenguaje.

Sin embargo, el hecho de que la lengua esté viva en cada hablante, hace que sea modificable y flexible, posibilita al mismo tiempo otros usos, otras maneras de hablar y de expresarse mediante palabras que permitan decir:

  • Que hay dos sexos habitando este mundo.
  • Que cada uno de los sexos siente la necesidad de expresar e interpretar el mundo desde sí, desde su ser sexuado y partiendo de la propia experiencia.
  • Que la realidad se transforma, que hombres y mujeres nos transformamos con ella y que es necesario hablar y dar cuenta del significado que para unos y otras tienen esos cambios.
  • Que el lenguaje también tiene la capacidad de ir transformando esa realidad, abriendo nuevos caminos, nuevos espacios simbólicos que reflejen diversas formas de ser hombre y de ser mujer.
  • Que es importante para ambos sexos sentir que tienen un hueco en el lenguaje; sentir, en definitiva, que existen.

Para aprender y enseñar a utilizar la lengua de manera no sexista, contamos con la libertad de poder elegir las palabras y de usarlas de otra manera en la vida cotidiana.

Además del cuidado en nuestras expresiones, también es importante poner empeño en la transformación de los materiales que suelen apoyar la labor educativa, así como de los contextos que influyen en el aprendizaje y educación del alumnado.