Ser referente de singularidad

Para terminar este módulo, quisiéramos recordar que cada docente es un referente de feminidad o de masculinidad para su alumnado. Como bien sabes, enseñamos, no sólo con lo que decimos o dejamos de decir, sino también con cómo nos movemos y con cómo no nos movemos, con la forma de mirar a unas y a otros, con cómo expresamos los sentimientos, con nuestros gustos y deseos, con nuestra forma de vestir. Si el alumnado percibe riqueza y variedad en la forma de ser de su profesorado, le será más fácil aceptar que puede mostrar formas diversas de ser niña o de ser niño.

Atreverse a ser singular, a mostrar formas diversas de ser, puede chocar con esa idea que circula con mucha fuerza y que dice que todo el equipo docente ha de tener los mismos criterios y transmitir las mismas nociones sobre la vida y las relaciones, para que el alumnado pueda percibir cierta coherencia. Aunque es cierto que todo el profesorado ha de estar de acuerdo en que los comportamientos o planteamientos violentos y discriminatorios son intolerables dentro de un recinto escolar, también es cierto que las diferentes formas de entender la vida, los matices y preguntas que cada docente se hace, las maneras diversas de relacionarse, los acentos que cada cual pone en una u otra cuestión son una riqueza para el alumnado, que le permite, además, comprender que no es necesario plegarse a un patrón predeterminado para manejarse en el mundo o para ejercer un oficio con profesionalidad.

Reunión de maestros y maestras (honduras)

Reunión de maestros y maestras (Honduras).

Si se permite, además, que esta diversidad circule en la relación que el profesorado establece entre sí, el intercambio y el diálogo supondrán una oportunidad para que cada docente pueda enriquecerse y llevar esa riqueza a su práctica educativa.

En este sentido, una maestra o un maestro que cambia, que crece, que evoluciona, es un gran referente de apertura hacia la vida.