Niñas y niños de hoy

Para pensar sobre cómo son las niñas y los niños de hoy, te relatamos diferentes situaciones reales que se han dado en distintas escuelas y contextos, que nos muestran la diversidad y la complejidad con la que nos podemos encontrar. Esperamos que te hagan reflexionar y te ayuden a mirar con más profundidad la realidad de tu alumnado.

  • Un educador pregunta a varias chicas de Secundaria qué suelen hacer en el recreo. Una de ellas dice que juega al fútbol y las demás le aplauden como si se tratara de una heroína. Sin embargo, cuando otras chicas dijeron que se dedicaban a charlar o a jugar al baloncesto, no hubo ninguna reacción por parte de las demás que llamara la atención.
Esta es una situación que nos muestra qué pasa cuando las chicas se apropian de un modelo de igualdad que significa, en realidad, asimilarse a los chicos: a la hora de juzgar sus propias acciones sobrevaloran lo que implica hacer lo mismo que hacen ellos e infravaloran lo que no forma parte de las prácticas habituales de los chicos.
  • Una maestra propone a un grupo de chicas que hagan un cartel sobre cómo les gusta que sean las relaciones de pareja. En dicho cartel ellas pusieron mucho énfasis en el reparto del trabajo doméstico.
Con este ejercicio ellas mostraron un deseo grande de poder hacer realidad lo que sus madres, maestras y otras mujeres han deseado, apostado y, en algunos casos, conseguido.
  • En la terraza de un bar, una niña de unos 7 años se acerca a una mesa en la que hay dos niños de su misma edad y les dice "¡os conozco, sé quiénes sois!". Luego mira a la madre de estos niños y le dice "¡en el comedor, sólo porque tengo el pelo corto, ellos dos se ríen de mí y dicen que no soy una niña sino un niño!". La madre se enfada con estos niños y ellos se muestran avergonzados.
Esta niña, como tantas mujeres, quería que le dejaran expresarse como quisiera (en este caso, con el pelo corto) sin tener, por ello, que renunciar a su propio sexo (sin dejar de ser niña). Ha tenido la suerte, frente a otros tiempos, de poder expresar eso que sentía, sin ser tachada de loca o extravagante por sus mayores, aunque sí por estos niños. De hecho, la madre de los niños le apoya al reprender la actitud de ellos.
  • A un niño de 6 años le encanta bailar y no le importa apuntarse a esa actividad en su colegio, aunque esto signifique estar rodeado sólo de niñas. Un profesor intentó disuadirle de la idea y llamó a la madre para explicarle que, si ese niño seguía con ese empeño, podría tener problemas de integración con los demás niños. La madre contestó al profesor que apoyaba a su hijo.
Este niño ha tenido el apoyo y la seguridad de su madre para realizar una actividad que tradicionalmente ha estado mal vista en la experiencia masculina. Él no ha mostrado ninguna duda ni miedo ni dificultad para estar con otras niñas. En este caso, es su profesor el que tiene un problema.
  • Una mujer conduce mientras que su pareja, un hombre, no sabe hacerlo. Un día, mientras ella lleva a su hijo de cuatro años y a una amiga de él en su coche, se da cuenta que el niño hace un gesto como si estuviera conduciendo y le dice a la niña: ¡Tú no conduces, lo hago sólo yo, porque tú eres niña y son los niños quienes conducen!

En esta situación podemos ver que el peso del simbólico patriarcal a veces tiene tal fuerza que suplanta la propia realidad. Aunque, claro está, el hecho de que en este caso fuera la madre quien estuviera conduciendo, hace más fácil la tarea de desmontar este estereotipo al niño. Es probable que él se vea con una serie de sentimientos encontrados que también hay que escuchar y atender, para comprender bien qué le ha llevado a decir lo que le dijo a esa niña.