Mujeres Instruidas

Aunque sea habitual pensar lo contrario, las mujeres del pasado no han estado siempre relegadas del conocimiento y de la educación.

Quizá te llame la atención saber que en los primeros siglos del Cristianismo, hubo en Europa muchas instituciones educativas regidas por mujeres y destinadas en unos casos a la educación de niñas y adolescentes y, en otros, a la educación mixta de chicos y chicas. En esa época, algunos centros de canonesas fueron internacionalmente famosos por el nivel educativo y cultural que ofrecían. En estas instituciones se educaron y vivieron algunas de las autoras y maestras más famosas de la Europa medieval como Hildegarda de Bingen o Hrotsvitha de Gandersheim que, en el siglo X, fue una gran autora de teatro.

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Para saber más...

Si quieres saber más sobre la impresionante vida y obra de Hildegarda de Bingen, abadesa, filósofa, científica y, de algún modo, también política, puedes consultar en este enlace.

Asimismo, si tienes la oportunidad de ver Visión, una película que Margarette von Trotta rodó en 2009 con mucho rigor, podrás recrearte con la vida y obra de dicha abadesa.


En ese periodo, algunas niñas pertenecientes a la clase social no privilegiada también pudieron acceder a la educación. Las escuelas creadas para dicho fin y sostenidas por las beguinas en el siglo XII (y que perduraron hasta el siglo XX) se llamaron la "Amiga", palabra que procede del latín "amare" y que significa amar. Las beguinas eran mujeres que ni se casaban ni se hacían monjas o canonesas porque deseaban dedicar su vida a la espiritualidad, libres de un marido y del sometimiento a una regla religiosa.

En los siglos XII y XIII se fundaron las primeras universidades europeas. Éstas nacieron como instituciones educativas sólo para hombres y se han conservado así hasta el siglo XX.

Imagen de una mujer del Sistema Educativo de los siglos XII y XIII

Imagen de Christine de Pizan.
Fuente: AA.VV.: Las mujeres en el sistema educativo. Instituto de la Mujer /CIDE, Madrid, 2001 Pág. 39

Durante los siglos XIV y XV se desarrolló el proyecto educativo humanista, que incluía también un modelo de educación bastante completo, dirigido a las hijas de la burguesía urbana y de la aristocracia. Fue un proyecto pensado por hombres y llevado a cabo por hombres y mujeres, en el que las niñas aprendían latín, griego y materias científicas, aunque no la retórica, que se consideraba una materia apropiada sólo para hombres por estar ligada al ejercicio del poder. Algunas humanistas lograron, a pesar de la misoginia imperante, estudiar en las universidades de la época; otras enseñaron libremente en sus aulas; otras fueron mecenas de escritoras, de escritores, de traductoras, de traductores y de artistas. Algunas de ellas, como Christine de Pizan, son una referencia imprescindible en la historia del saber y de la literatura universal.

Posteriormente, fueron muchas las instituciones religiosas que continuaron con la labor de educar a niñas, acogiendo en su seno tanto a niñas ricas como a niñas pobres. Asimismo, hubo diversas mujeres que fueron instruidas con rigor y disciplina en su propio hogar.

Este fue el caso, por ejemplo, de la escritora cubana Dulce María Loynaz que, con apenas 17 años, publicó sus primeros poemas y que, más tarde, estudió la licenciatura de derecho en la Universidad. En 1986 recibió el premio Nacional de Literatura de su país y en 1992 el premio Cervantes. Fue directora de la Academia Cubana de la Lengua.

Fotaografía de dulce María Loynaz

Foto de Dulce María Loynaz.
Fuente: www.cubaliteraria.cu