La liberación y la libertad

Es probable que hayas oído a alguien decir “no somos hombres ni mujeres, sino personas”. Con este tipo de frases muchas y muchos intentan liberarse de la imposición social de lo establecido como género masculino y femenino. Es decir, intentan expresar que por ser hombre o por ser mujer no tenemos que reproducir unos roles o estereotipos preestablecidos.

Ahora bien, erradicar los estereotipos de nuestras vidas no significa, tal como sugiere la frase anterior, que tengamos que prescindir de nuestro sexo, o lo que es lo mismo, de nuestro cuerpo sexuado en masculino o en femenino. Es cierto que unos y otras podemos hacer prácticamente las mismas cosas, pero la evidencia de los sentidos nos dice también que somos hombres o mujeres y que no somos seres idénticos y sin sexo.

Tal vez se entienda mejor esto que queremos decir, si pensamos en niñas y niños que se preguntan qué les hace ser diferentes entre sí. Si le explicas a una niña que es niña por cómo es su cuerpo, ella entenderá que puede jugar con cochecitos o cortarse el pelo sin dejar por eso de ser niña. Del mismo modo, si le explicas a un niño que es niño por cómo es su cuerpo, entenderá que puede vestirse de colores o jugar con muñecas sin dejar de ser niño. Unos y otras entenderán que hay infinitas formas de ser hombre y de ser mujer. De este modo, podrán liberarse del género, sin renunciar a su propio sexo. Es más, dando un sentido libre al sexo que tienen.

Es importante entender que la diferencia sexual (la existencia de dos sexos en un mismo mundo) no es lo mismo que la desigualdad entre los sexos. La diferencia sexual es una riqueza de la condición humana, mientras que la desigualdad significa injusticia y dominación de un sexo sobre otro.

Tampoco es lo mismo la diferencia sexual que el género. La primera se refiere a la existencia de dos sexos que se pueden interpretar libremente. Lo segundo, como ya sabes, son los estereotipos con los que las sociedades patriarcales han caracterizado de forma jerarquizada lo masculino y lo femenino.

Fíjate en esta foto…

Bailando con libertad

Bailando con libertad.

Esta imagen transmite placer, concentración, belleza... Esta niña, mientras baila, se muestra dueña y señora de su propio cuerpo. Esta es una de las maneras en la que ella expresa su diferencia sexual. Aunque el baile se ha asociado tradicionalmente al estereotipo femenino, lo que ella hace no es reproducir este estereotipo, sino poner en juego su libertad.

¿Ves la diferencia entre reproducir el estereotipo de género y dar un sentido libre a la diferencia sexual?

Para entender esta diferencia es importante no olvidarse de que la libertad no viene dada por hacer o dejar de hacer determinadas cosas, sino por el lugar desde donde las hacemos. O sea, no es lo mismo bailar por imposición que por elección; no es lo mismo hacerlo desde la imitación que desde la creatividad, etc.

Para expresarse con libertad, niños y niñas necesitan tener referentes de mujeres y hombres que se mueven fuera de la lógica de los estereotipos. Basta que recuerdes el ejemplo de la niña que baila para entender que, en ocasiones, si permanecemos en contra de los estereotipos en vez de salirnos de su lógica, podemos dejar de ver toda la libertad y sabiduría que hay en ese baile.

Liberarse significa quitarse de encima lo que nos estorba. La libertad, en cambio, nos viene dada por el deseo, por preguntas como ¿qué mundo queremos y qué papel nos gustaría jugar en él? Y ello sólo es posible saliéndonos de la lógica patriarcal porque, como dijo Audre Lorde, "las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo".