Coeducar en el presente

Como ya hemos dicho, la experiencia de ser hombre o de ser mujer no es la misma hoy que la que fue hace dos o tres décadas; tampoco es igual entre los diferentes países que conforman nuestro planeta; ni siquiera entre personas de un mismo barrio o ciudad.

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Reflexión

Te proponemos que prestes atención a las diferentes formas de ser mujer y de ser hombre en el edificio, barrio o urbanización en la que vives. ¿Qué te sugiere esa diversidad?

Si llevas varios años en la enseñanza, habrás podido comprobar como tu alumnado ha ido cambiando algunos de sus comportamientos, deseos, juegos o gustos. También habrás podido ver que la manera de participar en la vida del centro de madres y padres ha ido variando y que el profesorado también ha ido modificando su forma de pensar, enseñar o relacionarse.

Para ilustrar el alcance de lo que estamos diciendo, basta que prestes atención a cómo eres hoy y a cómo eras hace algunos años; tal vez descubras que has ido cambiando tus gustos, tu forma de vestir, de sentir, de educar, de relacionarte, de pensar, de expresarte y de valorar lo que significa en tu vida el hecho de pertenecer a uno u otro sexo.

Como habrás podido adivinar, con esta reflexión queremos recordar la necesidad de que cualquier propuesta educativa esté siempre abierta a las transformaciones de cada contexto y momento. Esto significa, por tanto, hacer de la educación, y de forma particular de la coeducación, algo vivo y en continuo movimiento.

En este sentido, ¿qué te sugiere la actitud de este niño bordando?

Niño bordando