LA ESPIRAL EN EL MUNDO VEGETAL



En el mundo vegetal la espiral sale a nuestro encuentro en multitud de ocasiones. Y no precisamente de manera aislada. Las flores, los frutos y las hojas de numerosas plantas nos ofrecen un auténtico baile de espirales.

La distribución de las pipas en un girasol también se hace dibujando espiralgirasoles, la variedad más frecuente tiene 89 espirales en un sentido y 144 en otro, aunque otras variedades presentan 55 y 89 respectivamente.

La margarita también dispone sus semillas en 21 espirales dextrógiras y 34 levógiras.

¿Es esto una mera casualidad? No. Las semillas se distribuyen siempre según una ley natural que minimiza el volumen ocupado. Esta optimización natural produce inevitablemente una distribución en espiral.

Observemos estos números... 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144... Una curiosa sucesión, que está directamente relacionada con las espirales. Con las espirales y con el crecimiento y la forma de las plantas. La sucesión de Fibonacci.


En cualquier piña de los pinos, si la observamos desde arriba, descubriremos que los piñones se distribuyen formando un buen número de espirales. Y no precisamente de forma aleatoria. No es ninguna casualidad. Los piñones han de distribuirse de forma óptima, es decir, aprovechando el espacio al máximo; y esa optimización del espacio se consigue mediante una distribución en espiral.

Si contamos las espirales en un sentido siempre aparecen 8, si las contamos en el otro sentido encontraremos exactamente 13. Y no importa en que piña las contemos.