Recursos Educativos

Recursos Educativos

Rubén Duro Pérez - Fotografía científica

( 3 Votos )

 

Háblenos de su trayectoria, cuéntenos algo de su trayectoria académica y profesional, lo que considere oportuno y/o quiera destacar.

Imagen de Rubén Duro Pérez
Rubén Duro Pérez

Mi primera toma de contacto con la divulgación científica fue muy temprana. Tuve la suerte de que un tío mío, Aurelio Pérez, fuera uno de los naturalistas de Félix Rodríguez de la Fuente en el rodaje de la serie “El Hombre y La Tierra” de Televisión Española. Así que con 16 y 17 años, en cuanto acababa el curso escolar, hacía la mochila y me iba con él a los campamentos de rodaje, que durante ese tiempo ya no estaban en Pelegrina sino en La Vereda y en El Vado, siempre en Guadalajara. Allí, durante los dos meses que solía durar mi estancia, me encargaba de realizar las tareas de menor importancia, alimentar a los animales, limpiar los grandes cercados, etc. Pero también tuve ocasión de participar en algunos rodajes y de observar cómo trabajaban tanto los equipos de naturalistas como de cámaras.

Posteriormente comencé mis estudios de Biología en la Universidad de Barcelona, y cuando iba a empezar el cuarto curso, ya en la especialidad de Zoología*, en la que me licencié, me propusieron formar parte del equipo que estaba rodando la serie “Silencio Roto”, dirigida por Joaquín Araújo. Fueron cuatro meses escasos de trabajo como naturalista de cine, pero de una gran intensidad. Creo que fue mi trabajo en esta serie, más que mi colaboración en “El Hombre y La Tierra”, lo que me orientó hacia la divulgación. Y no solo en el medio televisivo, sino también en el editorial, pues a partir de esa serie de documentales surgió la posibilidad de colaborar en algunas enciclopedias como “El reto de la vida” o “Ecología y Vida”.

A esos trabajos de divulgación siguieron otros muchos, pero siempre tuve la sensación de que había “algo” que se olvidaba permanentemente. Siempre hablábamos o tratábamos de los animales más espectaculares de nuestra fauna, del águila real, del halcón peregrino, del lobo... Pero nunca tratábamos a los pequeños. Y cuando digo “pequeños” no me refiero a los insectos y otros artrópodos* que, aunque de forma colateral casi siempre aparecían, sino a los “realmente pequeños”, a esos que en muchos casos no somos capaces de ver con el ojo desnudo.

Gracias a mis estudios de zoología, ecología* y microbiología* yo conocía la importancia que todos estos organismos microscópicos tienen en el funcionamiento de los ecosistemas*, y me parecía una total “injusticia” que fueran obviados sistemáticamente. Así que decidí dedicar una buena parte de mi trabajo a intentar darlos a conocer y a reivindicar su importancia.

Nació así la idea de producir una serie de documentales dedicada a los organismos microscópicos, una serie en la que se plasmaran los estrechos vínculos que existen entre ellos y el resto de los seres vivos. Y como resultado de esa idea produje la serie de documentales titulada “Mundos Diminutos”, la primera dedicada en nuestro país a este micromundo, que se ha emitido tres veces en Televisión Española y alguno de cuyos capítulos ha sido seleccionado por el Instituto Cervantes para representar la labor de divulgación científica española en diferentes sedes en todo el mundo.

¿Cómo se introdujo en este apasionante mundo de la fotografía microscópica?

Mientras producía la serie me dediqué también a fotografiar los organismos que veía bajo la lente del microscopio. Sin embargo, lo hacía simplemente como gozo estético y científico, sin ninguna pretensión más. Tengo la suerte de contar entre mis amigos con algunos de los más importantes fotógrafos de naturaleza de España, y siempre pensé que serían ellos los que se encargarían de realizar estas fotografías en plan “serio”. Sin embargo, fueron ellos mismos, y en especial Humberto Bilbao y Francisco Márquez, los que me animaron a que fuera yo mismo el que desarrollase la tarea. Así que haciendo caso de sus recomendaciones me dediqué intensamente a la fotografía miscroscópica, y así han ido apareciendo reportajes en publicaciones de divulgación como National Geographic y en otras generalistas como El País Semanal y el XLSemanal.

El punto culminante de este proceso de reconocimiento de la importancia de los organismos microscópicos y de descubrimiento de este micromundo ha sido la producción de la magnífica exposición titulada “Microvida. Más allá del ojo humano” que se puede contemplar actualmente en las instalaciones del CosmoCaixa de Alcobendas, en Madrid.

Copépodos marino (orden Harpacticoida) y de agua dulce (Cyclopidae)

  Fuente :Banco de Imágenes y Sonidos del INTEF

¿Qué técnica sigue para realizar cada fotografía? ¿Cuál es el proceso?

Cada fotografía es diferente. No hay dos fotografías que las puedas realizar de la misma manera exactamente. Son muchos los factores que influyen en cada toma. Las características propias del organismo, el medio en el que vive y en el que lo quiero fotografíar, el proceso que quiero captar, la velocidad a la que se mueve, etc. influyen decisivamente en la manera de tomar la fotografía.

Yo empleo principalmente una técnica de microscopía que recibe el nombre de “campo oscuro” (dark field en inglés) porque me parece que es la que proporciona las imágenes con un mayor impacto visual, estéticamente superiores, aunque por otra parte presenta algunas limitaciones técnicas para obtener grandes aumentos ópticos debido a sus propias características. De cualquier forma en las mayoría de mis fotografías lo que pretendo es despertar la curiosidad o la sorpresa en el espectador y doy preponderancia a la estética sobre el aumento.

Algo diferente sucede cuando realizo algún trabajo asociado a una investigación científica. En ese caso empleo diversas técnicas que van desde el campo claro a la iluminación con luz oblicua, que me permiten obtener unos mayores aumentos ópticos y destacar alguna característica concreta del organismo fotografiado.

Uno de los apartados más complicados a la hora de tomar estas fotografías es el mantenimiento de los organismos en las condiciones ideales para que puedan desarrollar su vida en condiciones lo más parecidas a las naturales. Para ello tengo preparados algunos acuarios en mi estudio en los que dejo que las muestras recogidas en el campo se asienten. Solo de esta forma puedo fotografiar o grabar procesos como el desarrollo de las puestas de diversos invertebrados microscópicos o los de reproducción de microorganismos*.

Un caso aparte lo constituyen las bacterias* y los hongos*. En este apartado cuento con la ayuda del equipo de microbiología de los doctores Ricardo Guerrero y Mercedes Berlanga, de la Universidad de Barcelona, que me proporcionan tanto algunas muestras especiales como medios de cultivo en los que puedo documentar el proceso de crecimiento de las colonias bacterianas o de las diversas cepas de hongos.

Una característica que me gusta resaltar de mis fotografías y vídeos es que todos los organismos que aparecen en ellos son organismos vivos. Todas las imágenes están tomadas sobre organismos que no han sido ni fijados ni teñidos ni han sufrido ninguno de los procesos habituales en la observación microscópica. Esta manera de trabajar, evidentemente, plantea problemas añadidos, pero el resultado es mucho más satisfactorio.

¿Qué herramientas utiliza para captar estas imágenes?

Las herramientas o la tecnología que empleo para llevar a cabo mi trabajo es relativamente sencilla. Básicamente trabajo con el microscopio y la cámara fotográfica. De hecho, lo único que hago es sustituir el objetivo de la cámara fotográfica réflex* o de la cámara de vídeo de alta definición por el propio microscopio. Para ello acoplo mediante diversos sistemas las cámaras al microsopio de manera que la imagen que proporciona el objetivo del microscopio es la que capta el sensor de la cámara. Aunque esto pueda parecer algo demasiado complicado, no lo es en absoluto. He trabajado con diversos microscopios, algunos con cabezal triocular, es decir, un cabezal que posee ya una salida para acoplar las cámaras, y con microscopios más sencillos sin ese cabezal especial. El resultado, en lo que se refiere a la calidad de las fotografías, es prácticamente el mismo aunque, evidentemente, trabajar con el primero es más cómodo. En realidad, se puede decir que lo único que realmente influye en la calidad técnica final de la fotografía es la calidad óptica del objetivo del microscopio, el sistema de iluminación empleado y la calidad del sensor de la cámara. El resto son accesorios mecánicos que facilitan el manejo pero no aportan ni restan calidad a la fotografía ni al vídeo.

¿Qué posibilidades ofrece este tipo de fotografía para conocer microorganismos?

Creo que todas. Quizás para un científico que esté trabajando en un departamento de Biología o Microbiología de una Universidad la observación de estos microorganismos sea algo rutinario y habitual, pero para la mayor parte de nosotros es algo muy infrecuente.

Por ese motivo creo que tanto la fotografía microscópica como el vídeo puede ser una herramienta excepcional para dar a conocer este mundo oculto a la sociedad. Y sobre todo, para erradicar los prejuicios tan extendidos sobre los microorganismos. No es difícil darse cuenta de que casi siempre que hablamos de microorganismos lo hacemos desde una perspectiva negativa. Casi siempre son tratados como agentes patógenos, como causantes de enfermedades... Y eso es cierto en algunos casos, pero no en la mayor parte. La mayoría de los microorganismos son necesarios para el correcto funcionamiento de los ecosistemas. Son ellos los que reciclan la materia y la energía y la devuelven al ciclo general de la vida. Y también lo son para nuestro correcto funcionamiento. Gracias a ellos podemos absorber los nutrientes en nuestro intestino y podemos tratar algunas de las enfermedades más frecuentes. Un claro ejemplo de esto es la ya conocida penicilina, un antibiótico que salvó infinidad de vidas y que es producida por un hongo.

En realidad este tipo de imágenes, y sobre todo la difusión que se hace de ellas en los medios de comunicación, tienen mucha mayor importancia en lo que respecta al reconocimiento del conjunto de estos microorganismos y de su función en la naturaleza que al conocimiento concreto de alguno de ellos. Aunque, claro está, siempre se avanza y se profundiza en el conocimiento de las especies.

Un claro ejemplo de esto ha sido el trabajo que apareció publicado en la revista International Microbiology como consecuencia de las observaciones sobre los protozoos* simbiontes que habitan en el interior del tracto digestivo de las termitas*.

¿Cuál es la fotografía más difícil que ha realizado? ¿Por qué?

Me resulta muy difícil elegir solo una de ellas. Creo que las más complicadas han sido las imágenes sobre procesos de desarrollo. Y no porque técnicamente sean diferentes del resto, sino por la dificultad de mantener los organismos funcionando de forma natural entre los dos cristales de la preparación microscópica (el portaobjetos* y el cubreobjetos*) y por el tiempo necesario para obtenerlas. Nunca sabes a ciencia cierta cuándo van a eclosionar unos determinados huevos, así que para grabar o fotografiar el instante preciso en el que la larva rompe la cubierta y sale al exterior es preciso mantenerte alerta durante mucho tiempo, a veces durante días enteros. En esa labor me han ayudado tanto mi mujer Ana como mis hijos Jara, Íker y Rubén, ya que en ocasiones los he tenido que dejar encargados de apretar el disparador de la cámara en cuanto vieran que empezaba a cambiar algo en la preparación.

Otras de las fotografías que me han resultado complicadas, esta vez desde el punto de vista técnico, han sido las de los protozoos simbiontes que habitan en el interior del tracto digestivo de las termitas. Resulta que son organismos anaeróbicos estrictos*, es decir, que no soportan el oxígeno, de manera que en cuanto tienen contacto con el aire mueren instantáneamente. Para mantenerlos vivos fuera del intestino de las termitas y poderlos grabar y fotografiar tuve que inventarme algunas técnicas de extracción y de sellado de la preparación para que no entrase aire. Eso constituyó un reto complicado que al final dio unos resultados excelentes, puesto que los he podido fotografiar y grabar como si todavía estuvieran en su medio natural, es decir, dentro de las termitas.